
Te tengo en la mira, tú observas, yo estoy cerca de ti. Entonces sucede lo inesperado, aquellas charlas ya no tienen sentido, el discurso queda de lado, la práctica hace su aparición, tus labios se olvidan de todo, solo hacen fricción con los míos. Convertimos las palabras en silencio, no paramos de mirarnos fijamente. Somos o no somos. ¿Nos gustamos, nos queremos?
Eso está por verse...
Una sola mirada, diferentes visiones.
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