Este blog ha sido creado para darle un vistazo al México de hoy, un México diferente y que sin duda alguna ha tenido un cambio drástico, el nuevo siglo nos ha encaminado a rumbos distintos, donde podemos apreciar diferentes ángulos y puntos de vista de la realidad.

sábado 7 de noviembre de 2009

Atlas vs Guadalajara: el clásico anunciado.

Hoy hay juego. Toda la semana rugen las apuestas, recuerdos del marcador anterior, premisas de la pasión por el equipo favorito, canticos, espera del juego, pues el de hoy no es un partido común. La ciudad de Guadalajara se paraliza, el centro de atención se vuelca a la Calzada Independencia, al coloso de la ciudad, al majestuoso Estadio Jalisco. Los colores salen a relucir, los del rojo y negro por un lado, los de rojo y blanco por el otro. Roja es la sangre de ambos lados, y rojo es el color que los dos equipos comparten, aunque no de muy buena manera.

Hoy es el clásico tapatío, la guerra civil de Guadalajara. Los jugadores entienden que no es momento de titubeos, que deben salir a la cancha y olvidar los malos pasos durante toda la campaña, que está en juego el orgullo de sus aficionados, el hecho de salir triunfantes, de demostrar la superioridad, de saber que los colores escogidos desde la infancia, son los que rigen en la vida.

Una sola mirada, diferentes visiones.

viernes 6 de noviembre de 2009

Sin palabras en el tintero...


Por fin la historia termino de contarse...


Una sola mirada, diferentes visiones.

jueves 5 de noviembre de 2009

Historia de dos orillas (documental)


Historia de dos orillas es un filme argentino y uruguayo, siendo estos dos países los que comparten una misma problemática: la instalación de las fábricas papeleras en la orilla del río, además de analizar el impacto ambiental, social y económico que pudiera producir su puesta en funcionamiento.

De la mano del escritor Eduardo Galeano y el cineasta Pino Solanas, Historia de dos orillas nos traslada a una lucha intelectual y de la razón y en contra del daño ambiental producido por las papeleras en un río que sirve también de división entre estos dos países sudaméricanos. Este filme de Emilio Cartoy Díaz fue premiado como mejor producción sobre educación y sensibilización, en el Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente 2006 de Cataluña. Además obtuvo la Mención de Honor en la categoría Documentales y Ficción en Cinecien Festival de Cine y Video del Mercosur.

Al final el espectador saldrá con un buen sabor de boca y una experiencia de lucha que se puede aplicar en otras situaciones donde la vida de los pobladores y de todo el ecosistema se encuentra en peligro. Es por eso que consideramos darle una mirada a aquellos lugares que resisten de los embates del capitalismo depredador.



primera parte

Una sola mirada, diferentes visiones.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Aturdido...


Creo que esto no está funcionando. Las palabras no me sirven, la culpa es mía.

mi plán se está convirtiendo en algo fallido.


Una sola mirada, diferentes visiones.

A veces




A veces pienso que no pasará nada...
A veces pienso que sí...
A veces hay un empate entre las dos opciones de arriba

¿Cuál te gusta a tí?
Una sola mirada, diferentes visiones.

martes 3 de noviembre de 2009

Un poco de impotencia

Foto: César Huerta/Extensión Medios


Jorge Gómez Naredo
2 de noviembre de 2009

A veces uno se queda sin palabras. Como perdido. Como huido. Como escondido en algún lugar, encerrado. A veces uno no sabe qué decir, cómo decirlo, para qué decirlo. A veces uno se cansa, y pareciera que lo dicho se queda ahí, en el olvido, y nadie lo puede rescatar. A veces uno pierde las esperanzas y piensa que el mundo no va a cambiar, que los sueños no sirven, que las utopías siempre sí fueron utopías. Que ya todo está dicho y los de abajo seguirán siempre abajo y los de arriba estarán sempiternamente arriba. A veces uno se pone triste. Se pone melancólico.

Miramos y las injusticias están ahí, no se han ido. Por más lucha que se ha hecho, por más mitin, plantón, acerbo discurso, página llena de indignación, grito, explicación, ida a protestar aquí y allá, por más rabia que se ha expresado, todo sigue igual, como si no cambiara nada, como si no hubiera movimiento. A veces uno se pone triste. Se pone melancólico.

Yo prendo la radio y las voces que salen de ella, la mayoría de las veces, dicen que hay "democracia", que estamos construyéndola, y que la debemos cuidar porque nos ha costado mucho tenerla. Enciendo el televisor, y en los canales más vistos en México (que son los de señal abierta), las personas que ahí aparecen dicen que hay democracia, y que qué bueno que exista en México, y que todos somos demócratas, iniciando por ellos, los que aparecen en las pantallas de televisión. Después, cuando temprano me pongo a leer los periódicos, siempre hay artículos que argumentan que la democracia nuestra, aunque imperfecta, es democracia, y que hay que echarla andar. Siempre me pregunto, ¿es acaso que vivimos en una democracia?, ¿verdaderamente es el gobierno del pueblo el que manda?

Yo siempre pensé que ser una persona democrática era exigir nuestros derechos, cumplir nuestras obligaciones, preocuparnos por los derechos de los demás, manifestar nuestras inconformidades, incluso salir a las calles, pedir mayor apertura a los del gobierno, buscar transparencia en el gasto público, instar a los funcionarios públicos a ser sensibles con los problemas de los demás. Pero hay muchas maneras, parece ser, de ser una verdadero "demócrata". Para buena parte de los medios de comunicación ejercer la democracia es ir a votar una vez cada tres años y después, callarse. Cuando hay elecciones, ellos, los de la mayoría de los medios de comunicación, hablan de "la fiesta de la democracia". ¿Es en realidad una "fiesta democrática"?

Hace algunas semanas fui a una marcha. En Guadalajara no suelen ser muy numerosas. Alrededor de dos mil personas es "mucha gente" para los parámetros de la ciudad. Pues bien, en esa marca éramos como unas 2,500 personas. Y protestábamos porque habían cerrado, allá, en el Centro del país, la compañía de Luz y Fuerza del Centro. En la mayoría de los medios de comunicación locales se dijo que esa marcha había "desquiciado" el tráfico, que muchos automovilistas se habían quejado y que para qué se protestaban por algo que no nos afectaba acá, en Guadalajara. Muy pocos se fijaron en las demandas de los manifestantes. ¿Acaso los que marchábamos no ejercíamos democracia?

A veces uno se pone triste, y cómo no ponerse así si uno mira alrededor y las cosas no van bien: pobreza, desigualdad, iniquidad, injusticias por todas partes, un gobierno que no mira a los de abajo y se acomoda siempre a los designios de los de arriba. Y lo peor, parecería que nada cambia. Quizá sí existan transformaciones, quizá en un futuro veremos los resultados que ahora los "inconformes de siempre" siembran. Quizá. Pero eso no impide que uno, a veces, se sienta triste. Se ponga melancólico. En esos momentos es bueno tomar fuerzas de flaqueza, y cantar (como Mercedes Sosa lo hizo en cientos de conciertos, recitando letras de Fito Páez) que no todo está perdido, que hay mucha gente que viene a ofrecer su corazón.

jgnaredo@hotmail.com

Una sola mirada, diferentes visiones.

lunes 2 de noviembre de 2009

Mucho pedir...


No sé por qué me llego la nostalgia. No sé por qué recuerdo los momentos del ayer. No sé si soy el culpable, no sé sí voy por el buen camino. Solo espero me tomes de la mano, me acompañes por los senderos del destino, me cierres los ojos y me digas las palabras que quiero escuchar. Sé que es mucho pedir, pero tú me conoces, al menos eso espero.

Una sola mirada, diferentes visiones.

Silencios mortales


No sé que decir, soy muy malo con las palabras. Me has dejado mudo, sin voz, sin habla, sin nada.

Una sola mirada, diferentes visiones.

Calaveras y diablitos


Calaveras y diablitos, originalmente cargada por Zorro Tapatio.

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

César Vallejo

Los Fabulosos Cadillacs -Calaveras y diablitos-


“Después de todo, la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida”
Mario Benedetti

domingo 1 de noviembre de 2009

Yo no quiero un amor civilizado...


Cada que te miro, no puedo despegar mis ojos de tí. Es la primera vez que escribo esto, y no me ánimo a hacerlo. Las palabras se pierden en la deriva de los sueños. Mis dedos se vuelven cobardes al querer escribir. No soy muy bueno a la hora de decirte las palabras adecuadas, y sí no lo haz notado, en ese momento que estoy frente a tí: dudo, pienso, me sudan las manos, mis labios tartamudean, mi cuerpo entero se tambalea.

Y entonces escucho al artífice de las mejores canciones, esas que te hacen vibrar, esas que te hacen cantar, que hacen brillar cada vez más tus lindos ojos, produciendo más latidos en tu corazón y en el de los enamorados que vagan en las noches por las plazas públicas de la ciudad...


Andres Calamaro - Contigo









Una sola mirada, diferentes visiones.

sábado 31 de octubre de 2009

A Maradona le tirás un libro y te lo devuelve redondo

Las desconocidas lecturas del diez

Es posible que ayer, en su cumpleaños, Fernando Signorini le haya regalado una novela al DT de la Selección. Él es el responsable de que haya leído desde García Márquez hasta a Eduardo Galeano.

El lector. Diego Maradona admira especialmente a Eduardo Galeano (de quien leyó tres libros) y Fernando Signorini piensa reunirlos en Montevideo.

Fernando Signorini vio el libro sobre la mesa. En el otoño catalán de 1983, la casa del barrio Pedralbes sólo era silencio. Diego Maradona reposaba junto a su familia, recuperándose de una operación de tobillo. Andoni Goikoetxea, defensor del Athletic de Bilbao, lo había mandado al hospital de una patada tan brutal que hasta hoy es inolvidable. Signorini acarició la tapa, husmeó entre las hojas y olfateó ese aroma encantador que produce el entrevero entre la tinta y el papel. Ya no recuerda cuál era el título de lo que tenía entre sus manos –tal vez ni siquiera importe– pero aún conserva como un hecho extático la dedicatoria del técnico vasco Xabier Azkargorta.


–Decía algo así como que no tenía que entregarse, que había que pelear. Y yo creí que era buena idea eso de darle fuerza, regalarle un libro.

Signorini acompaña a Maradona desde aquellos días en Barcelona. Lo siguió como preparador físico por todas partes, incluso durante los mundiales. Y ahora, en la Selección argentina, con Diego como director técnico. En los más de 25 años que caminó a su lado, no sólo trabajó en su puesta a punto. También llevó a la práctica su idea, inspirada en la dedicatoria de Azkargorta, surgida del silencio de Pedralbes: regalarle libros al Diez. Lo hizo con frecuencia, buscando los títulos para cada momento, espacio y estados de ánimo.

–Me gusta regalarles libros a los amigos, porque además me encantan los buenos libros como las buenas mujeres.

Dice Signorini, nacido y crecido en Lincoln, amante y poeta, futbolero y folclorista hasta el tuétano, convertido, por propia voluntad, en el hacedor de la biblioteca de Maradona.

–Diego, probablemente, lee dos páginas y luego deja el libro hasta que, después de unos meses, lo vuelve a agarrar. Pero si así fueran dos líneas las que leyera, yo me doy por cumplido –se entusiasma Signorini.

En los 80, cuando Maradona visitó Cuba por primera vez, Fidel Castro le entregó una buena cantidad de textos sobre la isla, la Revolución y Ernesto “Che” Guevara. Lo mismo hicieron los periodistas Carlos Bonelli y Pablo Llonto, quienes fueron el nexo para aquel viaje. Llonto, que además es abogado, cuenta que cuando Maradona comenzó a idear el sindicato de los futbolistas le pidió material para estudiar. Entonces, le alcanzó algunos estatutos de asociaciones sindicales para que Diego iniciara con más armas su militancia.

–Nunca supe si realmente los leyó, pero en esa época, mediados de los 90, hablábamos bastante del tema –dice Llonto.

Signorini fue uno de los que acompañó a Maradona en su visita a Cuba. A la vuelta, le regaló biografías del Che y varios libros más, entre ellos, Un grano de maíz: conversaciones con Fidel, de Tomás Borge. Quienes conocen la amistad entre ambos cuentan que Maradona, además de quererlo, lo respeta mucho. Y lo escucha: cuando Diego desafía al Papa, abraza a Fidel, arma el sindicato, se tatúa la cara del Che y tiene arranques por izquierda, algunos no tan públicos, puede verse algo de Signorini, que lo vincula, en realidad, con el origen de clase de Maradona, la misma causa que generó la reacción a sus exabruptos montevideanos.

–Diego nació en Villa Fiorito, y él se siente parte del pueblo que sufre el hambre y la injusticia.

Una noche, hablando del Che, Signorini opinó que el rosarino se había suicidado metiéndose, él con su asma, en la selva boliviana. Maradona lo escuchaba atento, hasta que largó un comentario.

–¿Sabés? Yo me hubiera ido con él igual.

Signorini sintió que Diego sabía de qué hablaba porque había leído.

–Si él tuviera que cambiar su vida por otra, por la única que lo haría sería por la del Che –imagina el preparador físico, que en sus regalos iniciales incluyó textos de lectura más sencilla: Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach, y El Principito, de Antoine de Saint-Exupery. Siguió con una novela de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad. Y en el medio siempre hubo libros de fútbol.

Años atrás, volvían de una pretemporada con el Napoli. Maradona manejaba desde el norte de Italia hacia su casa. Claudia iba sentada a su lado. Signorini estaba acurrucado en el asiento de atrás, en silencio, casi escondido detrás de un libro. Nadie decía una palabra. Hasta que Diego, concentrado en el camino que tenía por delante, rompió el silencio.

–Che, Claudia, ¿qué hace el Ciego?

–Está leyendo.

–Ciego, ¿qué leés?

El Ciego estiró el brazo, lo pasó por arriba de los hombros del conductor y puso el libro frente a los ojos oscuros: Fútbol sin trampas, de César Luis Menotti. Maradona estaba distanciado de su ex técnico en el Barcelona y la Selección.

–Tengo que reconocer que, a pesar de todo, es el mejor.

Signorini, el Ciego, le regaló el libro.

En los últimos tiempos, como preparador físico de la Selección, el profe comenzó a acercar dos orillas. Le regaló a Diego Espejos: una historia casi universal y El libro de los abrazos. Antes, ya le había dado Fútbol a sol y sombra. Tres libros del uruguayo Eduardo Galeano. A Maradona le gustaron.

– Son textos cortos, que puede leer cada tanto, cuando tenga ganas. Y a Diego, Galeano le parece, no sé, excepcional.

Dice Signorini buscando, quizá, otra palabra que ni siquiera exista. Desde ahí, construyó un puente sobre el Río de la Plata para que Maradona y el escritor uruguayo pudieran sentarse, frente a frente, a charlar de lo que quisieran. La idea era concretar el encuentro para cuando la Selección viajara a Montevideo a jugar ante Uruguay. No pudo ser. Galeano, por esos días, estaba en España, donde, entre tantos homenajes, recibió la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid y el Premio Amigo de los Niños de Save the Children.

Como una paradoja de esta historia, el mismísimo Maradona tiene en dos de esos libros –como en tantos– un capítulo para él.

“Ningún futbolista consagrado –escribe Galeano en Espejos– había denunciado sin pelos en la lengua a los amos del negocio del fútbol. Fue el deportista más famoso y más popular de todos los tiempos quien rompió lanzas en defensa de los jugadores que no eran famosos ni populares. Este ídolo generoso y solidario había sido capaz de cometer, en apenas cinco minutos, los dos goles más contradictorios de toda la historia del fútbol. Sus devotos lo veneraban por los dos: no sólo era digno de admiración el gol del artista, bordado por las diabluras de sus piernas, sino también, y quizá más, el gol del ladrón, que su mano robó”.

–La lectura también ayuda a prepararse para la derrota, que es una de las alternativas de la competencia. Porque cuando uno lee, el miedo a quedar expuesto se disipa. Yo, por ejemplo, con la poesía logro evadirme –cuenta Signorini, que espera ansioso el día en que Galeano y Maradona se crucen en un abrazo.

–Tengo la esperanza de que se va a producir. ¿Vos leíste Las venas abiertas de América Latina? ¡Qué libro maravilloso!

Quizá, en poco tiempo, también se lo regale al Diego.

Signorini, el gran divulgador

Gonzalo Higuaín caminaba por el complejo de Ezeiza con un libro en la mano, Hagan juego, de Ángel Cappa. Eran los días previos a los partidos ante Perú y Uruguay. Ángela Lerena, la cronista de Critica de la Argentina que estaba en el entrenamiento, le preguntó de dónde lo había sacado.

–El profe me lo regaló –respondió Pipita–. Con Ángel he hecho una entrevista, me parece un buen señor.

–¿Lo vas a leer?

–Sí, obvio.

Signorini también lleva la costumbre de los libros a los futbolistas de la Selección. “Es un aporte, un poco para que algunos dejen la PlayStation. Y además intento meterles una basurita en el ojo”, explica el preparador físico.

A Carlos Tevez le regaló Las fuerzas morales, obra emblemática de José Ingenieros. Días después, en Ezeiza, se alegró al verlo llevar el libro con él.

Porque no sólo de fútbol se habla en esas largas charlas de concentraciones.

Una noche, Signorini se trenzó en una discusión sobre la existencia de Dios con Gabriel Heinze y Javier Mascherano. Fueron horas en las que el profe, como lo llaman todos, les habló de su ateísmo, las injusticias de este mundo, la hipocresía de la Iglesia.

–Eso es cosa de los hombres, fueron ellos los que hicieron el daño –intentó Heinze, en defensa de Dios.

No hubo caso. Signorini insistió pero se hizo tarde. A los pocos días, Heinze y Mascherano tenían algo para leer: Por qué no soy cristiano, de Bertrand Russell, que de Jesús y el Infierno escribió: “Ninguna persona que sea profundamente humana puede creer en un castigo eterno”.

El preparador físico no detiene su labor difusora de libros: “Ahora preparé un tríptico para los muchachos –dice Signorini– les voy a dar ¿Y el fútbol dónde está? (Ángel Cappa), Fútbol sin trampa (César Luis Menotti) y Me gusta el fútbol (Johan Cruyff)”.

Toda una transmisión de ideas.

Una lectura de los clásicos látinos

Si bien Signorini no ha dicho nada al respecto y Maradona mantiene un silencio piadoso alrededor del tema, parecería ser que el Diego leyó al historiador romano Cayo Salustio Crispo. La sospecha nace de la relectura de un texto de este discípulo del griego Tucídides. Se trata de Bellum Caesarium (Las Guerras del César) donde el siempre puntilloso Cayo Salustio Crispo describe los desencuentros de Julio César con el senado romano. En uno de los momentos culminantes de esta obra histórica, Gayo Salustio muestra a un Julio César exultante tras la victoria sobre Vercingetorix en las Galias. Mirando hacia el sur, el César declama: “Los del Senado, que la sigan chupando”.

Cayo Salustio nada dice de la respuesta senatorial aunque es posible suponer que las palabras del César no cayeron muy bien. Obviamente, Maradona intentó hacer un paralelismo de carácter intertextual con el líder romano que los periodistas deportivos no supieron o no quisieron captar en su habitual desinterés por los textos clásicos del período latino.

Lo dicho: “Continuatum chupandus est”.

Lisandro Farías


Una sola mirada, diferentes visiones.

viernes 30 de octubre de 2009

Si pudiera...


Si pudiera decir palabra

y frase y poema

si pudiera ser poeta

y cantara y en las reuniones

la gente dijeran:

“el poeta”

y la chica que sueño

con sus ojos color silencio

se desnudaran en halagos

en ropas

y me inundaran de caricias

si pudiera decir palabra…

si pudiera cantar revolución

y en las calles el pueblo alzado

escupiera palabrotas

y balas que perforaran

a los injustos, los desleales

a los que piensan dinero

y piensan dinero

y siguen pensando dinero

si pudiera cantar revolución…

si pudiera hablar sueños

y quien viniera conmigo

se llenara de esperanzas

de canciones y bondad

de ilusiones que fueran reales

reales, enteramente reales;

y la gente se intercambiara sueños

y no hubiera enviadas

porque todos soñando iguales

vivirían

y quizá alguno, soñando

diría “no más muerte”

y todo viviendo toda la vida

sin fin

si pudiera hablar sueños…

estoy aquí, como queriendo saber qué pasa

como queriendo entender el mundo

y yo tan adicto a los fracasos

no lo entiendo

si pudiera cambiar mis ojos

y el pasado que me escupió

si pudiera olvidar las lágrimas

y los sueños que se mojaron

los que se ahogaron

si pudiera recordar las palabras

que no dije

las que no escribí

las palabras que se me perdieron

las que huyeron

si pudiera sonreír…

Jorge Gómez Naredo
colaboración especial


Una sola mirada, diferentes visiones.

jueves 29 de octubre de 2009

Eduardo Galeano: “lo mejor de la vida es la posibilidad de cambiarla”

Foto tomada de: Mistery-man
Más voces

El escritor y analista internacional uruguayo, Eduardo Galeano, pasó por el Estado español hablando de su último libro, Espejos, y también compartiendo su reflexión sobre los procesos políticos que se viven en América Latina. En la ciudad de Alicante, Pau Soler, conversó con Galeano, quien en primer lugar se refirió a la forma en la que los poderosos del mundo se llevan los recursos de los países empobrecidos. Una historia que se repite desde siempre.

Pero para Eduardo Galeano la destrucción de la naturaleza y sus consecuencias no sólo es responsabilidad del poder económico y político, sino que a la vez hay una responsabilidad achacable a una deficiencia cultural de sensibilidad por lo natural.

Frente al despojo de los recursos en América Latina, la sociedad se puede levantar. Existe una conciencia creciente y unas nuevas formas de organización ciudadana. En ese panorama es de singular importancia la mirada indígena.

Por otra parte, en la contaminación y en el envenenamiento de los ecosistemas, desde los Gobiernos se tiende a extender la responsabilidad a toda la humanidad. Eduardo Galeano estima que es importante señalar a los máximos responsables.

Escucha la entrevista a Eduardo Galeano.






Audio publicado en Más Voces : www.masvoces.org

Una sola mirada, diferentes visiones.

miércoles 28 de octubre de 2009

Minutos antes de la batalla


¿Qué pensará un boxeador antes de subir al cuadrilatero? ¿Le temblarán las piernas? ¿Tendrá miedo de subir? ¿Querrá escapar, salir corriendo del lugar? O enfrentará sus temores con sus puños y saldrá airoso de la justa deportiva.

Una sola mirada, diferentes visiones.

martes 27 de octubre de 2009

Identidad


A veces, pareciera que en la vida hay procesos, que quisieras regresar al pasado y tener unos cuántos años menos. Años en los que no te preocupabas por las circunstancias, años en los que veías la vida de manera diferente.

Tan sólo detener el tiempo, recordar viejos amores, viejas historias, viejos recuerdos que no se han separado de ti, que forman parte de tu identidad, de la identidad que tu creaste, de la que tu formas parte, de esa identidad que aparece cuándo te miras al espejo y vas aterrizando en la idea de que ese eres tú.


Una sola mirada, diferentes visiones.

lunes 26 de octubre de 2009

Y más golpes

Foto tomada de: Huachimingo_Anacronico

Jorge Gómez Naredo
26 de octubre de 2009

¿Qué quiere Felipe Calderón?, ¿incendiar el país?, ¿llevarlo a un despeñadero?, ¿dejarlo hecho pedacitos, caído y hundido, lisiado, destazado? ¿Qué quiere? Él argumenta que es por los pobres: que por los pobres más impuestos, que por los pobres más de 40 mil desempleados. Sí, los pobres ahora resultan ser una justificación, la justificación de un "gobierno" clasista y aristócrata que siempre ha despreciado a los humildes de este país. Pobres que el mismo Calderón ha ayudado a crear, pues en los dos primeros años de su gobierno, seis millones de mexicanos que antes no eran pobres, ahora lo son. Y todavía tiene el cinismo, de quien llegó a la Presidencia de la República gracias a un fraude electoral, de justificar sus erradas políticas con discursos sobre la erradicación de los pobres. Sí, un cinismo grande, impresionante. Que asusta. Lo mejor para el país es que se vaya Calderón. Y que se vaya rápido.

A veces uno no sabe hasta dónde llegarán las mentiras de las "autoridades" federales. Dicen que liquidaron a la compañía de Luz y Fuerza del Centro (LFC) porque era un gasto millonario mantenerla, porque los trabajadores de esa empresa ganaban mucho y tenían demasiados beneficios. El salario promedio de quienes laboraban en LFC era de seis mil pesos. Sí, para los que "mandan" y piensan que están "salvado" al país del precipicio, que alguien gane alrededor de seis mil pesos y tenga derechos y prestaciones, es demasiado, casi un delito. Claro, eso sólo para los trabajadores. ¿Cuántos beneficios tienen los miembros de la élite política mexicana?, ¿a cuánto ascienden sus percepciones monetarias?, ¿cuántos lujos poseen? Las palabras de Calderón y demás personajes del Gobierno federal son hipócritas, por decir lo menos, y atentan contra la inteligencia. Indignan y mucho.

Felipe Calderón argumenta que la LFC era ineficaz, que representaba mucho gasto y que ese gasto debería irse a los pobres. El gris secretario de Desarrollo Social, Eduardo Cordero, pronto dijo que el dinero que se utilizaba en LFC iría al programa Oportunidades (un programa que no ha revertido la pobreza y que tiene límites en su efectividad). Surgen inmediatamente preguntas, ¿y de dónde se obtendrán los dineros para formar una "nueva" empresa que proporcione electricidad a la zona Centro del país?, ¿de dónde se les pagará a los futuros trabajadoras de esa empresa? Mentiras las del Gobierno federal. Mentiras que indignan. Mentiras que insultan a la inteligencia.

Mientras el país se cae en pedacitos y la gente se manifiesta afuera, en las calles; mientras hay desempleo tan alto como en los peores momentos de la crisis económica de 1995 y la pobreza avanza a pasos agigantados, el Gobierno de Calderón, en contubernio con el PRI (que está deseando con todas las ganas regresar a la Presidencia en 2012, vía el gobernador copetudo del Estado de México), quieren cobrar más impuestos a los contribuyentes de siempre. No intentan terminar los regímenes de prebendas y privilegios de las grandes empresas del país (que casi no pagan impuestos), ni pretenden hacer una reforma fiscal justa. No, ellos van a lo seguro: gravar el consumo (de todos), subir el impuesto a los asalariados y comenzar a cobrar más por los servicios de comunicaciones, además de inflar todavía más los precios de vinos y tabacos. Sí, estas medidas conforman la "gran solución" a la crisis económica según los del PRI y los del PAN.

La desaparición de LFC, junto con la casi aprobación de más gravámenes para los contribuyentes cautivos, son dos hechos que atentan contra la estabilidad e la nación (la estabilidad social y, por supuesto, la económica). Hay inconformidad, hay desazón en la población, hay una visión de un futuro aciago y nada alentador. Falta aún unir esas inconformidades, hacerlas visibles, falta que el pueblo se levante y diga "ya basta", exprese un rotundo "hasta aquí". Sí, eso falta, pero parece ser que no se mira muy lejano. Y menos con estos gobiernos que hacen todo para provocar un estallido social.

jgnaredo@hotmail.com

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domingo 25 de octubre de 2009

Identidad del hincha


Ser de Atlas es vivir con pasión, aceptar al equipo tal y como es, exigir mejores cosas, repudiar a sus directivos y sobre todo cantar sin parar, entonar los cánticos del equipo, saber que eres parte de una tradición, de un mismo sentimiento compartido. Al menos eso pensaría un barrista.


Una sola mirada, diferentes visiones.

sábado 24 de octubre de 2009

¿Cuestión de identidad?


¿Qué hacer cuando pierde tu equipo? ¿Cuándo la formula no funciona? ¿Cuándo sabes que están en la orilla del torneo, que no hay gol ni buena ofensiva? ¿Cuándo te preguntan que pasa con los aficionados el día que pierde Atlas?


Muchas preguntas, pocas respuestas aún...

Una sola mirada, diferentes visiones.

viernes 23 de octubre de 2009

Memoria colectiva


Ahora que buscaba, rastreando pedacitos de memoria por el flickr, encontré cosas muy interesantes. Por medio de Eduardo Galeano descubrí que los Uruguayos no olvidan aún lo sucedido. Las desapariciones, las torturas, las noches en vela. Sus hijos y sus nietos, tampoco.

Descubrí también que la memoria colectiva persiste después de tantos años, que son aprendizajes y que es necesario no echar tierra y olvidar.


Una sola mirada, diferentes visiones.

Destellos de busqueda




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