martes, 23 de febrero de 2010

Días calamarescos



Cuando te conocí soy sincero, no creí enamorarme de tí. No había motivos para hacerlo, no sé como llegué a ese café. Pero charlar contigo ha sido uno de los mejores momentos que he tenido últimamente, tus palabras, tu mirada, tu sonrisa, me conquistaron y caí redondito a tus pies. Ahora, te vuelvo a ver radiante, desde lejos y a la distancia de no verte en un buen tiempo, sigues siendo tú, la linda de siempre.

Una sola mirada, diferentes visiones.

sábado, 20 de febrero de 2010

Evo Morales en México::: síguelo por Radioamlo: domingo 21 febrero 2010



Evo Morales en México por Radio AMLO, Domingo 21 de Febrero 2010:::: Transmisión en vivo y cobertura de su visita por radioamlo.org y radioamlo.tv

Pása la voz :)










Una sola mirada, diferentes visiones.

jueves, 18 de febrero de 2010

De poetas



La mujer de aquellos cuentos y noches de desvelo ,traía un vestido verde manzana y un pañuelo del mismo color cubriéndole la cabeza. Subieron hacia el centro por la calle Victoria. Ella iba forzando el paso. El poeta  había decidido que no tenía prisa. Le gustaba la luz del final de la tarde, la mujer, la ciudad y su mango. La mujer lo tomó del brazo y lo obligó a caminar más rápido. Olía a magnolias. Casí llegando a López, al lado de una tiendita que vendía chatarra eléctrica, entraron en una vecindad...

Retornamos como sombras
Paco Ignacio Taibo II

Una sola mirada, diferentes visiones.

martes, 16 de febrero de 2010

Si temes a la muerte, temes a la vida


Un día un oficial hizo un prisionero: «Eres un niño -le dijo- y yo no mato niños. Si me dices cuál es mi ojo de vidrio te perdono la vida.» «Es el derecho», dijo el muchacho. «¿Cómo lo sabes?», le preguntó el oficial. «Porque es el único que tiene una mirada humana.»

Antonio Lobo Antunes

Una sola mirada, diferentes visiones.

lunes, 15 de febrero de 2010

He cometido el peor de los pecados



He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.

Jorge Luis Borges

Una sola mirada, diferentes visiones.

domingo, 14 de febrero de 2010

SSJ: en busca de ocultar lo visible


Jorge Gómez Naredo
La Jornada Jalisco


Y resulta que vivir cerca del río Santiago no representa peligro. Sí, uno de los ríos más contaminados del mundo, de repente, de ser asesino, se transformó en un río que no mata ni provoca enfermedades en la población que habita cerca de él; un río inocente, inocuo y falto de amenazas. Los “análisis” y las “investigaciones” de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) lo “demuestran” claramente: ese río es seguro. Así de simple, así de entendible: así de comprensible.

Según la SSJ, los habitantes de El Salto y Juanacatlán, que andan quejándose de vivir cerca de un río contaminado, mienten. Para llegar a desenmascarar a esas personas que fastidian y joroban con el cuento de problemas de salud por vivir cerca del Santiago, idearon un método efectivo e inteligente. Darle “voz”, a través de una encuesta, a los habitantes de zonas cercanas al río, para demostrar que nada de enfermedades, que nada de efectos nocivos para la salud, que todo felicidad. Así pues, elaboraron una encuesta entre habitantes de El Salto y Juanacatlán (zonas cercanas al río) y habitantes de Tonalá, para comparar las zonas y demostrar que los pobladores de los tres lugares viven y padecen las mismas enfermedades y que es mentira, una mentira grandísima, que las personas que conviven a diario con el río Santiago en las áreas de Juanaca tlán y El Salto tengan más problemas de salud (provocados por dicha convivencia) que otros jaliscienses. El comunicado de prensa de la SSJ es claro en su intención: “se concluyó que no hay riesgos a la salud complementarios para quienes habitan en los alrededores del río Santiago. Se llegó a dicho resultado luego de que se llevara a cabo una encuesta de percepción, basada en entrevistas aleatorias, a fin de determinar si los residentes de El Salto y Juanacatlán presentaban mayores riesgos a la salud que una población de condiciones socio-demográficas semejantes [de Tonalá]”. Sí, ahora resulta que la SSJ gobierna, actúa y se maneja a partir de encuestas “aleatorias”.

¿Es válido argumentar con una simple encuesta, la inexistencia de enfermedades provocadas o agudizadas por habitar cerca de un río altamente contaminado?, ¿es, digamos, el método que ayudará a solucionar y evidenciar la problemática de la contaminación del río Santiago?, ¿científicamente, qué validez tienen las encuestas realizadas?, ¿se debe basar la SSJ en comparaciones demoscópicas y no en investigaciones socio-médicas, de laboratorio y con análisis más de cualidad que de cantidad? ¿Por qué tanta alharaca con esta encuesta?, ¿por qué tanta publicidad?, ¿por qué tanta difusión? ¿Qué se buscó realmente: solucionar un problema de contaminación y afectación de dicha contaminación en una población determinada o, más bien, acabar con las voces críticas que provienen de los mismos habitantes que padecen la convivencia con el río? Parecería que la SSJ, en lugar de buscar evidenciar el problema, plantea su ocultamiento; en lugar de mirar la forma de conocerlo realmente y vislumbrar posibles soluciones, pretende silenciarlo, borrarlo con una encuesta y condenar al anonimato el sufrimiento de cientos de personas que padecen los efectos nocivos de habitar cerca del río Santiago.

Cuando Alfonso Petersen Farah presentó la encuesta, argumentó: “no encontramos ninguna asociación entre la inhalación de los vapores del río [Santiago] y riesgos a la salud en las personas que conviven en el entorno del río”. ¿Será?, ¿es responsable la actitud de Petersen Farah de dar como verdad la inexistencia de peligro por el simple hecho de haber elaborado una encuesta? Parece ser que para la autoridad, la relación río Santiago-enfermedades de la población que habitan cerca de él, es un mito, un invento de la gente, una percepción errónea. Para justificar esta idea la SSJ hizo la encuesta, pero, ¿podemos confiar realmente en dicha encuesta? José Antonio Gómez Reyna, investigador del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías de la Universidad de Guadalajara sostuvo que no, pues, el estudio de la SSJ, dijo, “no tiene ningún valor científico”. ¿Qué busca la SSJ con la encuesta y la andanada mediática para dejar bien en claro que vivir cerca del río Santiago no tiene riesgo alguno?

Para “demostrar” por todos los medios posibles que el río Santiago es un río inocuo e inofensivo, el gobierno del estado, a través de la SSJ, está desperdiciando tiempo y recursos. Debería mirar lo evidente: la alta contaminación del río y la relación con enfermedades de las personas que habitan cerca de él. Ojalá un día se den cuenta en el gobierno del Estado que no todo se soluciona con encuestas, sino, más bien, eso de gobernar es actuar para evitar más sufrimiento de la población, para solucionar problemas e idear modificaciones que mejoren la calidad de vida de la población. Ojalá que lo entiendan, y no busquen, con “encuestas aleatorias”, silenciar los sufrimientos de quienes conviven a diario con la contaminación del río Santiago.


jorge_naredo@yahoo.com

Una sola mirada, diferentes visiones.

Yo no quiero catorce de Febrero...


No sé cuándo me volvere a topar con tu mirada, desde hace años he querido tenerte una vez más entre mis brazos, pero la distancia y los recuerdos me alejan de tí. Sí que te extraño.

Una sola mirada, diferentes visiones.

sábado, 13 de febrero de 2010

Diles que no me maten





CAYO OTRO NARCO!

Abri el periodico, pagina tres...a su ancho y largo la noticia en grande...CAE NARCO EN OPERACION CONJUNTA EN TABASCO...no pude siquiera esbozar alguna expresion...desde hace tiempo cada que leo alguna nota asi viene a mi mente la pelicula MUNICH(la venganza que vino despues), y la reflexion del protagonista que rezaba algo como "los matamos a todos, pero luego detras de ellos surgio uno aun mas ansioso de matarnos, con mas odio".
Llego a la escuela; filosofia es la novedad en las materias y la mas abierta de las que llevo, el tema de hoy? el asesinato acaecido en el estado a la familia del marin en el caso de los Beltran Leyva.
En tales circunstancias, pienso y repienso que estamos ya en guerra civil, y para pesar de muchos no es una guerra que vaya a terminar pronto o en alguna mejora social importante, sino en una constante aumento de la entropia en un pais que ya estaba de por si hecho un caos. Mexico se derrumba a pedazos, y lo derrumban.
Caballeros, estamos en guerra, en una guerra perdida, y lo peor, ya lo han dicho, los ciudadanos estamos en medio de dos fuegos, ahora somos moneda de cambio entre el narco y el gobierno, quien podra quedarse con mas adeptos?.
La guerra, la supuesta estrategia del yunque no funciona en la vida real( al menos contra la delincuencia organizada). Fuego no se ataca con fuego, algo debio decirselos...pero no escucharon.
Estamos en medio de dos fuegos, y a como estan las cosas, algun buen dia nos veremos yendo algun dia a gritar-" Diles que no me maten Justino!"- pero lo que no sabemos si eso se lo iremos a gritar al narco, o al gobierno, aunque tal vez para entonces, ambas sean la misma cosa, como la materia y la energia...

Una sola mirada, diferentes visiones.

El héroe y su descripción



Pedro es una persona excepcional. Había combatido, sin quejarse y lamentarse nunca, pero tampoco con muchas ganas de triunfar. Siempre fue un pesimista pero nunca se rindió. Sus miles de cicatrices así lo demuestran, las esquirlas de granada que como saldo, le dejaron un ojo que nunca más volvió a enfocar, nomás de simple decoración sirvió. Y es que Piter luchó junto a los republicanos, codo a codo, siempre en la primera línea. Dicen los que lo conocen que siempre luchó con agallas, muy temido por los falangistas,  esos partidarios de franco, que hicieron circular decenas de mitos sobre él.

Después de la guerra marchó de regreso a México, su país nátal.  De ahí se incorporó a la revolución cubana, para al final terminar en la guerrilla del Salvador, con un grupo de aguerridos muchachitos, de esos que pocas veces uno encuentra, dispuestos a luchar… Y entonces, cuándo los años comenzaron a consumirlo, cuándo los ideales parecían acabados, regresó a su patria querida, para darse cuenta que aquel lugar que había dejado ya no era el mismo, pues la derecha e hipocresía del partido gobernante en el poder, lo consumían poco a poco entre burocracia y corrupción.

Así que un día, sacó sus maletas, arreglo todas sus cosas y se fue, para nunca más regresar, al menos es lo que dijo él. Realmente era difícil partir, dejar al país que lo forjó, que lo educó, que le enseño tantas y tantas cosas de la revolución. Ese terruño con Panchos Villas por doquier, con sus Zapatas y claro, con los ojetes que uno tiene por obligación que joder. Pero ahora, salía como un cobarde, huyendo de él, con todo el dolor del mundo, hacia un país que lo enseñaron a odiar, al que siempre combatió, al que siempre detestó.

Se emborrachaba con whisky, escuchando siempre el vasto repertorio musical de Camilo Sesto, cantante que lo hacía contrastar, el llamado galán de Hispanoamérica, el cabrón del cual las mujeres se enamoraban, el que siempre provocaba odio entre los enamorados, el que no paraba de cantar: “tarde o temprano algún sueño se cumple pasan los días sin que el cielo se nuble” aunque nunca sufría en carne propia  y terminaba siempre llevando a su camerino, a las mejores chicas del concierto. Sí, Camilo lo hacía contrastar, sus canciones no conjugaban con su vida, pues Piter nunca fue agraciado con la belleza, no era uno de sus principales dotes, más bien fue el sentido del olfato, esas miradas furtivas que lanzaba a sus conquistas, ese perfume siete machos (o al menos la sugestión que provocaba esté) sin olvidar los poemas del viejo libro de Neruda.

Pero las rolas de Camilo, no eran la perfecta sintonía para un viejo lobo de mar, un borracho sin igual, de esos combatientes aguerridos de los que uno no podría dudar ni temer nunca, de esos que al escuchar las canciones de José Alfredo son capaces de hacer volar botellas entre las cantinas, pero que sin duda, quizás necesitaban de un Camilo sesto, capaz de calmar esa sensación de venganza que lo perseguía y al contrario, lo hacía acordarse de María, sí, la taquera más sensual y hermosa que jamás volvió a ver en su vida.

Aunque hoy Pedro, a estas alturas del partido, estaba recluido en un viejo sillón del café, disfrutando los coqueteos de la mesera, una mujer de grandes ojos, sin igual.

Una sola mirada, diferentes visiones.

martes, 9 de febrero de 2010

Programa para el martes de carnaval 2010

Día martes 16 de febrero del 2010


Programa:


9:30 horas. Trabajo voluntario. Reparación de salida a La Soledad y del camino real a “la presa”.

14:00 horas. Recepción festiva de voluntarios con música y alimentos.

15:00 horas. En el jardín de niños, exposición de indumentaria que se utiliza en las fiestas tradicionales (tastuanes, danzas, pastorelas y otros).

19:00 horas. Representación “los cóconos”, en la plaza principal, ameniza Tamborazo de Ixcatán.


Como en otros pueblos indígenas el carnaval es una festejo común, sólo que en Ixcatán se hace de una forma muy particular con trabajo voluntario y fiesta a través de la representación popular: “Los cóconos”.

El martes de carnaval está dedicado a la comunidad. Para ese día se acuerda ejecutar un trabajo que sirva a todos, como por ejemplo reparar un camino, abrir uno nuevo, en fin respaldar con trabajo voluntario una obra comunitaria, uniendo manos y corazones.

Al concluir la faena del día martes de carnaval, se hace una breve ceremonia en donde se recibe a las y los voluntarios con música del Tamborazo, agua y alimentos que les entregan las mujeres viudas. Hasta hace algunos años, el mismo día se organizaba un coleadero sobre la calle “Zaragoza”, amenizado por el tamborazo de Ixcatán.

En cuanto a la representación de los cóconos se desarrolla más o menos así (link a la entrada original con la descripción).

viernes, 5 de febrero de 2010

Estimulos tipo Hollywood




El héroe de la película americana moderna siempre es un enamorado romántico, lo mismo que el héroe de los viejos poemas épicos árabes es siempre epiléptico. Un cínico sospecharía que en cualquier población ordinaria la proporción de individuos propensos a un amor romántico tipo Hollywood no es mayor de lo que pudiera serlo la de las personas capaces de tener verdaderos ataques epilépticos. Sin embargo, basta un pequeño estimulo social para que cualquiera de los dos tipos pueda imitarse más o menos perfectamente sin que el imitador llegue a confesarse, aun a sí mismo, que su papel no es original.

Ralph Linton, Antropólogo
en Estudio del hombre, XI El matrimonio.

Una sola mirada, diferentes visiones.

jueves, 4 de febrero de 2010

Resistencia hasta el final


Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.

 Ernest Hemingway


Una sola mirada, diferentes visiones.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Viejos recuerdos del futuro con meseras incluídas


Fumo un cigarrillo, delicadamente lo envuelvo entre mis dedos. Mientras, le doy sorbidos poco a poco al café espresso que me acaban de traer. La mesera es una chica linda, una de esas pocas mujeres que disfrutó siempre al ver caminar, pues acá en Los, no hay más que rubias, siempre muy pálidas, que nunca sonríen, mucho menos te dirigen la palabra.

En cambio, la mesera de los grandes ojos sonríe y acepta el intercambio de miradas. El café es de mis favoritos, siempre cómodo, lleno de viejos militares retirados que discuten apasionadamente sobre la guerra que después de 30 años continúa en Irak. Otros prefieren el silencio y mueven estrategicamente sus piezas del ajedrez. A mi izquierda un gringo canta quizás quizás quizás en español. Su acento le da un toque distinto a la canción que desde siempre escuché en la rockola de la cantina, allá en el barrio viejo del San Juan de dios. Me enamoré de esa canción, como igual me pasó con María, una bella chica de grandes caderas, ojos preciosos y pelo rojo rojo, color de jitomate.

Pero qué va, ella siempre fue mi amor imposible, tan linda que se veía, con su enorme delantal, el cual discretamente cubría sus grandes tesoros escondidos. Aunque me los perdí y nunca pude disfrutar. El colmo, de todo esto, es que también era mesera en el centro de la ciudad. Trabajaba por las tardes en un puesto de tacos que siempre detesté, pero fuí cliente frecuente hasta el día en que ella nunca más volvió. Hoy retirado, entre viejos como yo,  a lo lejos escucho a un gringo cantar, a kilométros de distancia del lugar donde nací, estoy  en uno de los países a los que siempre dije no, pero hoy me abre las puertas, me recibe con una canción que en este preciso instante canta el gringo: "All you need is love, love, love", cover sin duda alguna de los Beatles, que por cierto, a estas alturas, ya nadie más recuerda, sólo los viejos que soñamos eternamente con el amor.


Una sola mirada, diferentes visiones.

martes, 2 de febrero de 2010

Medio ambiente, muchas cifras, pocos resultados

Se crearon más áreas protegidas, pero sin financiamiento

Bosque La Primavera. Dos años tuvo el mismo presupuesto. En 2010, nada.
Bosque La Primavera. Dos años tuvo el mismo presupuesto. En 2010, nada. Foto: Iván García

El III Informe de Gobierno de Emilio González Márquez no señala que Jalisco sea una maravilla en el tema ambiental, pero sus cifras optimistas ocultan la realidad.

En cuanto a indicadores, el texto ofrece catorce, de los cuales, la mitad cumplieron las metas en 100 por ciento, tres tienen cumplimiento por arriba de 81 por ciento y sólo tres quedan bajo de 80 por ciento. Cuando se conocen los datos del grave deterioro que padece el estado, esto mueve al escepticismo, pero la explicación es simple: el informe no valora la situación del estado de Jalisco en la materia, sino la situación de las modestas metas que se plantearon en el tema de medio ambiente un año antes. Y si se promete poco, hay más posibilidad de sacar una alta calificación.

Ejemplos: la meta de aguas residuales tratadas se cumplió entre 80 y 99 por ciento. Pero resulta que la meta en 2009 era alcanzar una cobertura de 22.79 por ciento, mientras se llegó 20.9 por ciento. Entonces, se estuvo cerca de cumplir una meta que apenas abona frente al inmenso deterioro. La realidad: ocho de cada diez litros de aguas negras en Jalisco circulan libremente, contaminando sus cuerpos de agua.

Otro esquema aún más tramposo: áreas naturales “bajo esquema de protección”. Meta que se cumplió incluso por arriba de la meta, pues se creó un área natural protegida estatal en los bosques de niebla del Nevado de Colima (la cual no ha recibido un solo peso de asignación para llevar a cabo su programa de manejo y hacer realidad la protección), se tiene muy avanzado otro proyecto en Sierra del Águila, y pronto habrá propuestas para el bosque de arce de Talpa (ninguneado desde 2002 en que sus ciudadanos solicitaron la reserva federal), para Cerro Viejo-sierras de Chapala y para los cañones de los ríos Santiago y Verde (de carácter federal). Se supone que hay bajo esquemas protegidos poco más de 806 mil hectáreas, 10 por ciento del estado, pero con muy poco financiamiento, incluidos los trece sitios Ramsar. El dato relevante: hasta ahora, el gobierno de Jalisco ha apostado… por las reservas de papel.

¿Qué decir del caso de la deforestación? El indicador simplemente señala que se cumplió la meta trazada sembrando arbolitos. ¿Se evalúa su impacto contra el deterioro? Por principio de cuentas, ni siquiera hay certeza de una alta supervivencia de las plantaciones. Y Jalisco pierde cada año, según las cifras de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) —validadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO— alrededor de 23 mil hectáreas de vegetación natural, es decir, algo así como dos tercios del bosque La Primavera.

Tampoco hay buenos resultados en la verificación obligatoria de automotores, que no rebasa el tercio del padrón, al mismo nivel de los años en que no fue obligatoria.

Datos de la realidad

8 de cada 10 litros de aguas negras no reciben tratamiento

Ha crecido la superficie nominalmente protegida, pero la inversión dedicada a esa protección no creció desde 2006

Cerca de 23 mil hectáreas de vegetación natural, equivalente a dos tercios del bosque La Primavera o a 250 parques Los Colomos, desparecen cada año de Jalisco

El índice metropolitano de calidad del aire se ha mantenido por debajo de 100 puntos promedio anual en este trienio

Guadalajara/Agustín del Castillo
2010-02-01

lunes, 1 de febrero de 2010

Aquel 31 de Enero de 1960, en los zapatos de un rojinegro...


Parte 1

Ese día me formé como cualquier civil. Había salido de la chamba unas horas antes. Mi jefe, el mofles me había pagado unos centavos extra, para que me ajustara la lana y así poder pagar la entrada en el Jalisco, que ese día por primera vez, abría sus puertas. Yo estaba deslumbrado, no podía creer que estaba ahí. Mi papá fue de los que siempre asistieron al Parque Oblatos, nunca se perdió un partido. Él fue chalan por mucho tiempo de Lico Cortina, fundador del equipo del rojo y negro.

Desde entonces siempre me dijo que mi obligación era irle al Atlas, porque uno no es albañil y ni anda en bici. Eso, le inculcaron sus patrones, unos señores que verdaderamente amaban al fútbol y odiaban a las “chivas correlonas” como les decían por ese entonces. Así pues decidí que Atlas sería el equipo de mis amores, aunque los hermanos de mi mamá me compraran camisas de las chivas, el equipo rival, que me ponía por conveniencia pero siempre desprecié.

Yo amo al Atlas aunque la mera verdad, el fútbol nunca fue lo mío. En los recreos del colegio, siempre jugábamos fútbol con lo que fuera. Y a pesar de todas las prohibiciones de jugar, nosotros nos las ingeniábamos. Los balones no estaban permitidos, así que los contrabandeábamos y se nos iban recreos enteros en inventar un sinfín de planes para meterlos, aunque termináramos castigados en la dirección.

Una sola mirada, diferentes visiones.

domingo, 31 de enero de 2010

Atlas algún día me va a matar...


Definitivamente el estilo de juego de Atlas me va a matar algún día. Hoy fueron los 8 minutos más largos de mi vida, concentrado en despejar la pelota a ningún lugar, a donde nadie pueda ir nunca por ella. Y es que hubo destellos de gran fútbol, de gallardía y coraje, para que al final, las novatadas de un portero cremoso, hicieran que una maldición pudiera continuar: no ganarle en su propia cancha al Santos Laguna. Pero el estilo Atlas se impuso.

Ahora entiendo porque los veteranos aficionados rojinegros optan por no volver a la cancha, por olvidarse un poco de fútbol y mejor enterarse en los periódicos o en los noticieros. Finalmente son esos momentos, los que nos mantienen en la linea, viendo al equipo de nuestros amores, gritando gol emocionados, escuchando los buenos comentarios de los narradores de fútbol. Son esas pequeñas cosas las que nos mantienen al borde de la locura, más aun cuando observas al equipo desplegar puntadas de pasión, morir por un balón y no dejar al rival continuar.

Una sola mirada, diferentes visiones.

sábado, 30 de enero de 2010

Y el Jalisco cumple sus 50 años


Cuántas historias, lágrimas, sonrisas y pasiones desbordadas en el Jalisco. ¿Cuántas? Miles y miles, pues el coloso más popular de Guadalajara, la casa del fútbol en occidente cumple 50 años, en dónde ha pasado de todo. Y es que un tapatío desde pequeño tiene que encontrarse con su mundo, tiene que decidirse por una camiseta, por la de los colores rojinegros o rojiblancos, por el equipo de las estrellas o el del buen fútbol. Porque si no lo haces, pierdes un poco de identidad, de esa sangre futbolera que llevamos en las venas.

Una sola mirada, diferentes visiones.

Miradas cancheras



Nos miramos de reojo, estamos del mismo lado de la batalla y cantamos sin cesar, alentamos al equipo. No nos conocemos, pero a veces nos olvidamos del tiempo, de que si coqueteamos tu y yo, podremos perder de vista la pelota y con mucha probabilidad  el gol rojinegro. La avalancha humana nos comerá con toda su euforía. Pero que importa, coqueteamos y las miles de personas se pierden en la nada.

P.D. No me animé a tomarle la foto a  la mujer desconocida, aunque al final lo intenté y ese fue el maldito resultado... 

Una sola mirada, diferentes visiones.

jueves, 28 de enero de 2010

Hostiga la policía ministerial de Jalisco a Comuneros de San Francisco de Ixcatlán, Zapopan Jalisco

A los organismos defensores de derechos humanos

A nuestros hermanos indígenas

A los medios de comunicación

El día de hoy 20 de enero de 2010, policías ministeriales de la Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco y presuntamente, a petición de Rosa Delgado Donato, detuvo e interrogó a varios comuneros, a uno de ellos Manuel Rosas Larios, al mediodía, cuando estaba trabajando en su parcela en “Los Laureles”, lo esposaron, interrogaron y tomaron fotografías. Luego por la tarde el grupo de policías se trasladó a la población de Ixcatán y estuvo visitando los domicilios de varios compañeros, interrogándolos y sembrando entre las familias incertidumbre y coraje. Les dijeron que en la lista traen a muchos.

Denunciamos que la persona que está utilizando la fuerza pública, ha invadido nuestras tierras de "El Carricillo" y "Los Laureles" (60 hectáreas aproximadamente) desde el mes de agosto de 2009, mediante la plantación de cedro rojo y pequeñas cercas para retener suelos, por los que recibió 167 mil 688 pesos, según información proporcionada por la Comisión Nacional Forestal mediante oficio CNF/GRLSP/VIII/4407 firmada por el Ing. Carlos Enrique Vicente Gerente Regional VIII Lerma Santiago Pacífico y que fue dirigido a la Lic. Ma. De la Luz Rodríguez Mendoza, Delegada de la Procuraduría Agraria en Jalisco. Como lo hicimos saber en su momento, además de que Rosa Delgado Donato utilizó dinero público, la reforestación con cedro rojo fue un fracaso porque el terreno, el clima y las condiciones ambientales no son propicios para este tipo de árboles.

Hemos demostrado, que estos predios (el carricillo y los laureles), se encuentra dentro de la resolución dictada por Beatriz Zentella Mayer magistrada del Tribunal Unitario Agrario distrito XV, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 4 de noviembre de 1994 en donde se titula y confirman 1,103-00-00 hectáreas para la Comunidad Indígena de San Francisco de Ixcatlan.

Nos llama la atención que la misma Rosa Delgado Donato que fue denunciada por el Comisariado de Bienes Comunales de esta comunidad por invasión y despojo hace más de tres meses, es hora que no existe justica pronta y expedita.

A los organismos de derechos humanos y a los compañeros de las organizaciones hermanas, les solicitamos se pronuncien ante el gobierno de Jalisco y el gobierno federal para que se acaben las invasiones a nuestras tierras y se respeten nuestros derechos ancestrales.

Por lo anterior exigimos:

1. Cese al hostigamiento policiaco a los comuneros de San Francisco de Ixcatlan, Zapopan Jalisco.

2. Fuera Rosa Delgado Donato de nuestras tierras y que regrese el dinero que obtuvo del gobierno federal en ese proyecto fraudulento.

3. Respeto a la integridad de los comuneros de Ixcatlan y de nuestro territorio.

La tierra es nuestra madre,

de ahí nacimos, de ella vivimos

y la defenderemos hasta el final.

Zapopan, Jalisco 20 de enero de 2010

Comunidad Indígena de San Francisco de Ixcatlan

Ella


Debo ser discreto. No quiero comprometerla. La llamaré.. . En el cajón de mi escritorio tengo todavía una foto suya. junto con las de otras gentes y un pa­ñuelo sucio de maquillaje que le quité no sé a quién. o mejor dicho sí sé, pero no quiero decir, en uno de los momentos cumbres de mi vida pasional. La foto de que hablo es extraordinariamente buena para ser de pasaporte.

Ella está mirando al frente con sus gran­des ojos almendrados, el pelo restirado hacia atrás, dejando a descubierto dos orejas enormes, tan cerca­nas al cráneo en su parte superior, que me hacen pensar que cuando era niña debió traerlas sujetas con tela adhesiva para que no se le hicieran de papalote; los pómulos salientes, la nariz pequeña con las fosas muy abiertas, y abajo... su boca maravillosa, grande y carnuda. En un tiempo la contemplación de esta foto me producía una ternura muy especial, que iba convirtiéndose en un calor interior y que terminaba en los movimientos de la carne propios del caso. La llamaré Aurora. No, Aurora no. Estela, tampoco. La llamaré ella.

Esto sucedió hace tiempo. Era yo más joven y más bello. Iba por las calles de Madero en los días cer­canos a la Navidad, con mis pantalones de dril recién lavados y trescientos pesos en la bolsa. Era un medio­día brillante y esplendoroso. Ella salió de entre la multitud y me puso una mano en el antebrazo. “Jorge”, me dijo. Ah, che la vita é bella! Nos conocemos desde que nos orinábamos en la cama (cada uno por su lado, claro está), pero si nos habíamos visto una doce­na de veces era mucho. Le puse una mano en la gar­ganta y la besé. Entonces descubrí que a tres metros de distancia, su mamá nos observaba. Me dirigí hacia la mamá, le puse una mano en la garganta y la besé también.

Después de eso, nos fuimos los tres muy contentos a tomar café en Sanborns. En la mesa, puse mi mano sobre la suya y la apreté hasta que noté que se le torcían las piernas; su mamá me recordó que su hija era decente, casada y. con hijos, que yo había te­nido mi oportunidad trece años antes y que no la había aprovechado. Esta aclaración moderó mis impul­sos primarios y no intenté nada más por el momento. Salimos de Sanborns y fuimos caminando por la alameda, entre las estatuas pornográficas, hasta su coche, que estaba estacionado muy lejos.

Fue ella, entonces, quien me tomó de la mano y con el dedo de enmedio, me rascó la palma, hasta que tuve que meter mi otra mano en la bolsa, en un intento desesperado de aplacar mis pasiones. Por fin llegamos al coche, y mientras ella se subía, comprendí que trece años antes no sólo había perdido sus piernas, su boca maravillosa y sus nalgas tan saludables y bien desarrolladas, sino tres o cuatro millones de muy buenos pesos.

Fuimos a dejar a su mamá que iba a comer no importa dónde. Seguimos en el coche, ella y yo solos y yo le dije lo que pensaba de ella y ella me dijo lo que pensaba de mí. Me acerqué un poco a ella y ella me advirtió que estaba sudorosa, porque tenía un oficio que la hacía sudar. “No importante, no importa.” Le dije olfateándola. Y no importaba. Entonces, le jalé el cabello, le mordí el pescuezo y le apreté la panza... hasta que chocamos en la esquina de Tamaulipas y Sonora.

Después del accidente, fuimos al SEP de Tamauli­pas a tomar ginebra con quina y nos dijimos primores. La separación fue dura, pero necesaria, porque ella tenía que comer con su suegra. “¿Te veré?” “Nunca más.” “Adiós, entonces.” “Adiós.” Ella desapareció en Insurgentes, en su poderoso automóvil y yo me fui a la cantina el Pilón, en donde estuve tomando mezcal de San Luis Potosí y cerveza, y discutiendo sobre la divinidad de Cristo con unos amigos, hasta las siete y media, hora en que vomité. Después me fui a Bellas Artes en un taxi de a peso.

Entré en el foyer tambaleante y con la mirada torva. Lo primero que distinguí, dentro de aquel mar de personas insignificantes, como Venus saliendo de la concha... fue a ella. Se me acercó sonriendo apenas, y me dijo: “Búscame mañana, a tal hora, en tal par­te”; y desapareció.

¡Oh, dulce concupiscencia de la carne! Refugio de los pecadores, consuelo de los afligidos, alivio de los enfermos mentales, diversión de los pobres, esparci­miento de los intelectuales, lujo de los ancianos. ¡Gra­cias, Señor, por habernos concedido el uso de estos artefactos, que hacen más que palatable la estancia en este Valle de Lágrimas en que nos has colocado!

Al día siguiente acudí a la cita con puntualidad. Entré en el recinto y la encontré ejerciendo el oficio que la hacía sudar copiosamente. Me miró satisfecha, orgullosa de su pericia y un poco desafiante, y también como diciendo: “Esto es para ti.” Estuve absorto durante media hora, admirando cada una de las partes de su cuerpo y comprendiendo por primera vez la esencia del arte a que se dedicaba. Cuando hubo terminado, se preparó para salir, mirándome en silen­cio; luego me tomó del brazo de una manera muy elocuente, bajamos una escalera y cuando estuvimos en la calle, nos encontramos frente a frente con su chingada madre.

Fuimos de compras con la vieja y luego a tomar café a Sanborns otra vez. Durante dos horas estuve conteniendo algo que nunca sabré si fue un sollozo o un alarido. Lo peor fue que cuando nos quedamos solos ella y yo, empezó con la cantaleta estúpida de: “¡Gracias, Dios mío, por haberme librado del asqueroso pecado de adulterio que estaba a punto de cometer!” Ensayé mis recursos más desesperados, que consisten en una serie de manotazos, empujones e intentos de homicidio por asfixia, que con algunas mujeres tienen mucho éxito, pero todo fue inútil; me bajó del coche a la altura de Félix Cuevas.

Supongo que se habrá conmovido cuando me vio parado en la banqueta, porque abrió su bolsa y me dio el retrato famoso y me dijo que si algún día se decidía (a cometer el pecado), me pondría un telegrama.

Y esto es que un mes después recibí, no un tele­grama, sino un correograma que decía: “Querido Jorge: búscame en el Konditori, el día tantos a tal hora (p. m.) Firmado: Guess who? (advierto al lector no avezado en el idioma inglés que esas palabras sig­nifican “adivina quién”). Fui corriendo al escritorio, saqué la foto y la contemplé pensando en que se acer­caba al fin la hora de ver saciados mis más bajos instintos.

Pedí prestado un departamento y también dinero; me vestí con cierto descuido pero con ropa que me quedaba bien, caminé por la calle de Génova durante el atardecer y llegué al Konditori con un cuarto de hora de anticipación. Busqué una mesa discreta, por­que no tenía caso que la vieran conmigo un centenar de personas, y cuando encontré una me senté mirando hacia la calle; pedí un café, encendí un cigarro y es­peré. Inmediatamente empezaron a llegar gentes co­nocidas, a quienes saludaba con tanta frialdad que no se atrevían a acercárseme.

Pasaba el tiempo.Caminando por la calle de Génova pasó la joven N., quien en otra época fuera el Amor de mi Vida, y desapareció. Yo le di gracias a Dios. Me puse a pensar en cómo vendría vestida y luego se me ocurrió que en tíos horas más iba a tenerla entre mis brazos, desvestida...

La joven N. volvió a pasar, caminando por la calle de Génova, y desapareció. Esta vez tuve que ponerme una mano sobre la cara, porque la joven N. venía mirando hacia el Konditori.
Era la hora en punto. Yo estaba bastante nervioso, pero dispuesto a esperar ocho días si era necesario, con tal de tenerla a ella, tan tersa, toda para mí.

Y entonces, que se abre la puerta del Konditori, entra la joven N., que fuera el Amor de mi Vida, cruza el restorán y se sienta enfrente de mí, sonriendo y preguntándome: “Did you guess right?”

Solté la carcajada. Estuve riéndome hasta que la joven N. se puso incómoda; luego, me repuse, plati­camos un rato apaciblemente y por fin, la acompañé a donde la esperaban unas amigas para ir al cine.

Ella, con su marido y sus hijos, se habían ido a vivir a otra parte de la República. Una vez, por su negocio, tuve que ir precisamente a esa ciudad; cuando acabé lo que tenía que hacer el primer día, busqué en el directorio el número del teléfono de ella y la llamé. Le dio mucho gusto oír mi voz y me invitó a cenar. La puerta tenía aldabón y se abría por medio de un cordel. Cuando entré en el vestíbulo, la vi a ella, al final de una escalera, vestida con unos pantalones verdes muy entallados, en donde guardaba lo mejor de su personalidad.

Mientras yo subía la escalera, nos mirábamos y ella me sonreía sin decir nada. Cuando llegué a su lado, abrió los brazos, me los puso alrededor del cuello y me besó. Luego, me tomó de la mano y mientras yo la miraba estúpidamente, me condujo a través de un patio, hasta la sala de la casa y allí, en un couch, nos dimos entre doscientos y trescientos besos... Hasta que llegaron sus hijos del parque. Des­pués, fuimos a darles de comer a los conejos.

Uno de los niños, que tenía complejo de Edipo, me escupía cada vez que me acercaba a ella, gritando todo el tiempo: “¡Es mía!” Y luego, con una impu­dicia verdaderamente irritante, le abrió la camisa y metió ambas manos para jugar con los pechos de su mamá, que me miraba muy divertida. Al cabo de un rato de martirio, los niños se acostaron y ella y yo nos fuimos a la cocina, para preparar la cena. Cuando ella abrió el refrigerador, empecé mi segunda ofen­siva, muy prometedora, por cierto, cuando llegó el marido. Ale dio un ron Batey y me llevó a la sala en donde estuvimos platicando no sé qué tonterías. Por fin estuvo la cena. Nos sentamos los tres a la mesa, cenamos y cuando tomábamos el café, sonó el telé­fono.

El marido fue a contestar y mientras tanto, ella empezó a recoger los platos, y mientras tanto, tam­bién, yo le tomé a ella la mano y se la besé en la palma, logrando, con este acto tan sencillo, un efecto mucho mayor del que había previsto: ella salió del comedor tambaleándose, con un altero de platos su­cios. Entonces regresó el marido poniéndose el sacro y me explicó que el telefonazo era de la terminal de camiones, para decirle que acababan de recibir un revólver Smith & Wesson calibre 38 que le mandaba su hermano de México, con no recuerdo qué objeto; el caso es que tenía que ir a recoger el revólver en ese momento; yo estaba en mi casa: allí estaba el ron Batey, allí, el tocadiscos, allí, su mujer.

Él regresaría en un cuarto de hora. Exeunt severaly: él vase a la calle; yo, voyme a la cocina y mientras él encendía el motor de su automóvil, yo perseguía a su mujer. Cuando la arrinconé, me dijo: “Espérate” y me llevó a la sala. Sirvió dos vasos de ron, les puso un trozo de hielo a cada uno, fue al tocadiscos, lo encendió, tomó el disco llamado Le Sacre du Sauvage, lo puso y mientras empezaba la música brindarnos: habían pasado cuatro minutos. Luego, empezó a bailar, ella sola. “Es para ti”, me dijo. Yo la miraba. mientras calculaba en qué parte del trayecto estaría el marido, llevando su mortífera Smith & Wesson calibre 38. Y ella bailó y bailó.

Bailó las obras completas de Chet Baker, porque pasaron tres cuartos de hora sin que el marido regresara, ni ella se cansara, ni yo me atreviera a hacer nada. A los tres cuartos de hora decidí que el marido, con o sin Smith & Wesson, no me asustaba riada. Me levanté de mi asiento, me acerqué a ella que seguía bailando como poseída y, con una fuerza completamente desacostumbrada en mí, la levanté en vilo y la arrojé sobre el couch. Eso le en­cantó. Me lancé sobre ella como un tigre y mientras nos besarnos apasionadamente, busqué el cierre cíe sus pantalones verdes y cuando lo encontré, tiré de él... y ¡mierda!, ¡que no se abre! Y no se abrió nunca. Estuvimos forcejando, primero yo, después ella y por fin los dos, y antes regresó el marido que nosotros pudiéramos abrir el cierre. Estábamos ja­deantes y sudorosos, pero vestidos y no tuvimos que dar ninguna explicación.

Hubiera podido, quizá, tegresar al día siguiente a terminar lo empezado, o al siguiente del siguiente o cualquiera de los mil y tantos que han pasado desde entonces. Pero, por una razón u otra nunca lo hice. No he vuelto a verla. Ahora, sólo me queda la foto que tengo en el cajón de rni escritorio, y el pensamiento de que las mujeres que no he tenido (como ocurre a todos los grandes seductores de la his­toria), son más numerosas que las arenas del mar.
 

Jorge Ibargüengoitia
La Ley de Herodes y otros cuentos

Tomado de: Literatura.us
Una sola mirada, diferentes visiones.

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