lunes, 20 de agosto de 2012

Entrevista imaginaria a Eduardo Galeano

¡Un autografo por favor!


César Huerta

La Otra Nota, 20 de Julio del 2015

¿Imaginas un mundo al revés? ¿Un mundo que castigue la honestidad, que confunda valor y precio, que se alimente del miedo? Ese es el mundo que Eduardo Galeano nos desvela en una infinidad de libros, así como en escritos publicados en diferentes diarios a lo largo y ancho del planeta. A sus setenta años, este escritor, periodista y ensayista de origen uruguayo ha conquistado con su “sentipensar” a la humanidad. Alejado de los ismos, como el racismo, el militarismo y el sexismo, Galeano se ha consolidado como una de las personalidades más destacadas de la literatura latinoamericana.

La cita de la entrevista es en un céntrico café de la ciudad. Puntual, Galeano aparece por la puerta principal y se dirige hacía mi mesa ante la mirada atónita de algunos comensales que alcanzan a reconocerlo. Minutos antes, saco mi libretita de apuntes y releo mis preguntas, trato de sintetizarlas, de seleccionar las mejores. No es fácil entrevistar a un hombre que ha recorrido el mundo recopilando historias, que ha pasado gran parte de su vida escuchando al otro, siempre en la primera línea de los hechos, al lado de los invisibles, de los nadies como él los llama, de los que no pueden escribir, denunciar, de los que están condenados a callar.

En entrevista con el diario La Otra nota, Galeano nos cuenta sus aspiraciones en la forma de contar historias, sus ideas, sueños y sentires acerca de la realidad de nuestro tiempo. Pues él cree que “la prosa vibra mejor, tiene más electricidad cuando uno cabalga mejor con riendas cortas. Si uno da rienda suelta, se deja ir, es mucho menos eficaz. Yo no quiero dictar cátedra, pero eso es lo que me pasa a mí. Me parece que mejor que formar es informar. Mejor que desarrollar las ideas en abstracto es encarnarlas. Que las ideas transpiren, que respiren, que tiemblen, que lloren y que rían. Después hay que ver qué pasa con las palabras que el lector recibe y ahí no hay estadística válida. La prueba de que un libro de veras funciona no está en el libro sino en el lector o la lectora”.

Nadie sabe contar historias como él. Maestro de la ironía, desde muy joven comenzó sus andanzas en el periodismo, pues a los catorce años ya era dibujante en un periódico socialista de Montevideo llamado El Sol. Después pasó a ser redactor en la revista Marcha, y a los veinticuatro años de edad, ya era director del diario Época.

Pero ¿Cómo se aprende a contar esas historias? ¿Habrá alguna varita mágica, un abracadabra para eso? Galeano responde: “Yo no tuve la suerte de conocer a Sherezade. No aprendí el arte de narrar en los palacios de Bagdad. Mis universidades fueron los viejos cafés de Montevideo. Los cuentacuentos anónimos me enseñaron. En la poca enseñanza formal que tuve porque no pasé de primero de Liceo, fui un pésimo estudiante de historia. Y en los cafés descubrí que el pasado era presente. Y que la memoria podía ser contada de tal manera que dejara de ser eterna para convertirse en ahora”.

En el mundo actual se viven tiempos difíciles ¿Cómo definir a Latinoamérica? “Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América Latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear.”.

No muchos conocen al Eduardo Galeano victima como cientos de latinoamericanos del terror que impusieron las dictaduras militares. Desde muy joven tuvo que salir de su país para exiliarse en Argentina y desde ahí, a solo unos cuantos pasos de su natal Montevideo, fundar y dirigir la revista Crisis, publicación que junto al poeta Juan Gelman no olvida, no calla y recupera la memoria de los asesinados por la dictadura uruguaya. Ahora, después de ese suceso para Galeano “La lucha contra la impunidad, impunidad de los poderes y los poderitos, se está desarrollando en los cuatro puntos cardinales del mundo. Ojalá nosotros podamos contribuir a desenmascarar a los defensores de la impunidad, que hipócritamente ponen el grito en el cielo ante la inseguridad pública, aunque bien saben que los ladrones de gallinas y los navajeros de barrio son buenos alumnos de los banqueros y los generales recompensados por sus hazañas criminales”.

El tiempo se agota, en pocos minutos Galeano tiene una cita con sus lectores en la Universidad de Guadalajara, donde también dictará una conferencia. Será mejor dejarlo partir, no sin antes pedirle unas palabras sobre su última publicación titulada Espejos, una historia casi universal, que en su voz lo que hace es “recuperar la historia universal en todas sus dimensiones, en sus horrores pero también en sus fiestas, intenta asomarse al mundo entero recogiendo todo, las noches y los días, las luces y las sombras, son todas historias muy cortitas”. Además “Espejos evoca un recuerdo de infancia mío que es verdadero y es que cuando yo era chiquito creía que todo lo que se perdía en la tierra iba a parar en la luna, estaba convencido de eso y me sorprendió cuando llegaron los astronautas a la luna porque no encontraron ni promesas traicionadas, ni ilusiones perdidas, ni esperanzas rotas, y entonces yo me pregunté: ¿si no están en la luna, dónde están? ¿No será que están aquí en la tierra, esperándonos?”

Sin duda alguna Galeano es un referente en estos tiempos de crisis y desencuentros. Pues con su prosa ligera, con sus pequeñas historias, rescata lo esencial de los hombres y mujeres. Les da voz a los oprimidos e ignorados, a los rebeldes y perdedores, a los vencidos que merecen seguir en el olvido.


*Esta entrevista es mera ficción. Ya quisiera el que ahora escribe haber conversado con tan gran escritor.

2 comentarios:

Eduardo Gustavo Salvatierra dijo...

un texto motivador, saludos!

Priscila Hernández Flores dijo...

Esa entrevista sí pasó, sí ocurrió Cada palabra me hace saber que así fue, pero sobre todo que cada respuesta se apega a lo que Galeano contestaría.
Gracias por publicar esta nota en el diario " La Otra Nota".

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