sábado, 13 de diciembre de 2008

“También soy la suma de mis metidas de pata” Eduardo Galeano

ENTREVISTA A EDUARDO GALEANO


Dos escritores, viejos amigos y ambos uruguayos, hablando de literatura, política, historia y esa eterna cuestión, cómo y hasta dónde se puede cambiar el mundo.


Por Jorge Majfud
Página/12

I Pasado

–Una visión humanista considera la historia como un producto humano, producto de la libertad de sus individuos y de los diversos grupos que la han realizado e interpretado. Una visión antihumanista afirma que, por el contrario, esos individuos y esos grupos son el resultado de la historia misma y su libertad es una ilusión. Si me permití una limitación artificial dentro de este posible espectro, ¿dónde se situaría?

–Por lo que tengo caminado y escuchado, me da la impresión de que nosotros hacemos la historia que nos hace. Cuando la historia que hacemos nos sale más bien chueca, o es usurpada por los pocos que entre nosotros mandan, decimos que ella, la historia, tiene la culpa.

–En esta visión no hay lugar para el determinismo materialista o para algún tipo de fatalismo religioso...

–Los fatalismos son cómodos, te permiten dormir a pata suelta, el destino está escrito en los astros, la historia camina sola, no te amargues, hay que aceptar o aceptar. Los fatalismos mienten, porque si la vida no es una aventura de la libertad, que alguien venga y me explique si vale la pena vivir. Pero ojo: también mienten los iluminados, los elegidos que se atribuyen el poder de cambiar la realidad tocándola con su varita mágica: y si la realidad no me obedece, no me merece.

–Si el tiempo de las revoluciones modernas, es decir, de las revoluciones abruptas y violentas ha pasado, ¿es la progresión o la resistencia la mejor alternativa en nuestro tiempo?

–Andá a saber cuántos mundos hay dentro del mundo, y cuántos tiempos dentro del tiempo. La historia camina con nuestras piernas, pero a veces anda a paso muy lento, y a veces parece quieta. De todos modos, cuando los cambios vienen de abajo, desde lo hondo, a la corta o a la larga ellos encuentran su camino, al ritmo que quieren o pueden. Desde abajo, digo, desde el pie, como cantó Zitarrosa. Lo único que se hace desde arriba son los pozos.

–En tu último libro, Espejos, realizás un esfuerzo al mismo tiempo creativo y arqueológico sobre un vasto espacio geográfico y temporal. ¿Qué períodos de la historia crees que se llevarían el premio mayor a la crueldad y la injusticia?

–Hay demasiados favoritos en ese campeonato.

–Bueno, más puntual, ¿podrías resumir la crueldad en una imagen, en una situación que te ha tocado vivir?

–Me ocurrió hace años, en un camión que atravesaba la selva del Alto Paraná. Salvo yo, era toda gente de ese mapa. Nadie hablaba. Ibamos muy apretados, en la caja del camión, a los tumbos. A mi lado, una mujer muy pobre, con un bebé en brazos. El bebé ardía de fiebre, se quejaba. Ella sólo dijo que precisaba un médico, que en alguna parte tenía que haber un médico. Y por fin llegamos a alguna parte, no sé cuántas horas habían pasado, hacía mucho que el bebé no se quejaba. Ayudé a que aquella mujer bajara del camión. Cuando recogí el bebé, vi que estaba muerto. El asesino que había cometido esa crueldad era todo un sistema de poder, que no iba preso ni viajaba en camiones destartalados.

–Con memorias como ésa deberíamos terminar aquí. Pero el mundo sigue girando. ¿Crees que el pasado precolombino ha sobrevivido tantos años de colonización y modernización, tanto como para definir una forma latinoamericana de ser, de sentir y hasta de pensar?

–Desde hace siglos, los dioses acuden, quién sabe cómo, desde el pasado americano y desde la selva africana y desde todas partes. Muchos de esos dioses viajan con otros nombres y usan pasaportes falsos, porque sus religiones se llaman supersticiones y ellos siguen condenados a la clandestinidad.

II Presente

–¿Estamos presenciando el fin del capitalismo, de un paradigma basado en el consumismo y el éxito financiero, o simplemente se trata de una crisis más de la que saldrá fortalecido el mismo sistema, la misma cultura hegemónica?

–Con frecuencia recibo convites para asistir al entierro del capitalismo. Bien sabemos, sin embargo, que vivirá más de siete vidas este sistema que privatiza sus ganancias pero tiene la amabilidad de socializar sus pérdidas, y por si fuera poco nos convence de que eso es filantropía. En gran medida, el capitalismo se nutre del desprestigio de sus alternativas. La palabra socialismo, por ejemplo, ha sido vaciada de significado, por la burocracia que la usó en nombre del pueblo y por la socialdemocracia que en su nombre modernizó el look del capitalismo. Sabemos que este sistema capitalista se las está arreglando bastante bien para sobrevivir a las catástrofes que desata. No sabemos, en cambio, cuántas vidas podrá vivir su víctima principal, el planeta que habitamos, exprimido hasta la última gota. ¿A dónde nos mudaremos cuando el planeta quede sin agua, sin tierra, sin aire? La empresa Lunar International ya está vendiendo lotes en la luna. A fines del 2008, el multimillonario ruso Roman Abramovich le regaló un terrenito a la novia.

–Quizá presume de ser el primer hombre que le regala un pedazo de la luna a una mujer, lo que viene a ser una especie de capitalismo romántico. ¿Crees que si China, por ejemplo, tuviese una economía hegemónica pronto se convertiría en un nuevo imperio, avasallante y colonialista como cualquier otro imperio?

–Si yo fuera profeta profesional, me moriría de hambre. No acierto ni en el fútbol, que de eso sí que algo sé. Todo lo que te puedo decir es lo que puedo ver: China está poniendo en práctica una exitosa combinación de dictadura política, al viejo estilo comunista, con una economía que funciona al servicio del mercado mundial capitalista. China puede proporcionar, así, baratísima mano de obra a empresas norteamericanas como Wal Mart, que prohíbe los sindicatos.

–A propósito, en el último “viernes negro”, el día del año en que en Estados Unidos las grandes cadenas de supermercados venden al costo, una avalancha de compradores no pudo esperar a que abrieran las puertas de uno de estos Wal Mart y se llevó por delante a un empleado. El hombre murió aplastado... A pesar de todo este absurdo, ¿podemos pensar que la humanidad se encuentra en un mayor estado de derechos individuales y de conciencia colectiva? ¿Qué es lo mejor de nuestro tiempo?

–En el siglo XX, la justicia fue sacrificada en nombre de la libertad, y la libertad fue sacrificada en nombre de la justicia. Ya nuestro tiempo es el siglo XXI, y lo mejor que tiene es el desafío que contiene: nos invita a luchar para ayudar al reencuentro de la justicia y la libertad. Ellas quieren vivir bien pegaditas, espalda contra espalda.

–¿Podemos comparar la aparición de Internet con la revolución que produjo la imprenta en el siglo XV?

–No tengo ni idea, pero valga la ocasión para recordar que la imprenta no nació en el siglo XV. Los chinos la habían inventado dos siglos antes. En realidad, eran chinas las tres invenciones que hicieron posible el Renacimiento europeo: la imprenta, la brújula y la pólvora. No sé si ahora habrá mejorado la educación, pero antes aprendíamos una historia universal reducida a la historia de Europa. De Medio Oriente, nada o casi nada. Ni una palabra sobre China, nada sobre la India. Y del Africa, sólo sabíamos lo que nos enseñaba el profesor Tarzán, que nunca estuvo allí. Y del pasado americano, del mundo precolombino, alguna cosita folklórica, unas cuantas plumas de colores... y chau.

–¿Cuál es el mayor peligro del progreso tecnológico en la comunicación?

–En la comunicación y en todo lo demás. Las máquinas no son ningunas santas, pero no tienen la culpa de lo que nosotros hacemos con ellas. El mayor peligro está en que la computadora nos programe, como el automóvil nos maneja. Con asombrosa facilidad, nos convertimos en instrumentos de nuestros instrumentos.

–Como escritor y como lector, ¿qué tipo de lecturas te ocupan mayor tiempo hoy?

–Yo leo de todo, empezando por las paredes que acompañan mis pasos por las calles de las ciudades.

–¿Son la crueldad y la in-justicia las mayores provocadoras de la literatura de Eduardo Galeano?

–No. Si así fuera, ya me hubiera enfermado de irremediable tristeza. Por suerte soy preguntón, curioso de nacimiento, y ando siempre buscando la tercera orilla del río, ese misterioso lugar donde se juntan el horror y el humor.

–¿Por qué crees que será recordado nuestro tiempo en los siglos por venir?

–¿Será recordado? ¿Habrá siglos por venir? Dios te oiga, y si Dios está sordo, que te oiga el Diablo.

III Futuro

–¿El mundo se dirigirá a un mayor equilibrio de sus fracciones geográficas, sociales y culturales o, por el contrario, estamos condenados a repetir las mismas formas de lo que hoy consideramos violencia física y moral?

–Condenados... no estamos. El destino es un desafío, aunque a primera vista parezca una maldición.

–¿Una mejora de nuestro presente radica mayormente en la profundización de los valores humanistas de la tradición europea o en una revalorización de un origen perdido en los pueblos “periféricos”?

–La tradición europea no alcanza. Los americanos somos hijos de muchas madres. Europa sí, pero hay también otras madres. Y no sólo los americanos. Los humanitos todos, el mundo entero es mucho más que lo que cree ser. Pero el arcoiris terrestre no brillará, en todo su lucerío, mientras siga mutilado por el racismo, el machismo, el militarismo, el elitismo y todos esos ismos que nos niegan la plenitud de nuestra diversidad. Y dicho sea de paso, no viene mal aclarar que los valores humanistas de la tradición europea se desarrollaron mientras Europa exterminaba indios en América y vendía carne humana en Africa. John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de una empresa negrera.

–Sí, algo así como las democracias imperiales, desde la antigua Atenas hasta Estados Unidos. ¿Pero quiere decir eso que la historia se repite siempre?

–Ella no quiere repetirse, eso no le gusta ni un poquito, pero muy frecuentemente nosotros la obligamos. Por ponerte un ejemplo muy actual, hay partidos que llegan al gobierno prometiendo un programa de izquierda, y terminan repitiendo lo que la derecha hacía. ¿Por qué no dejan que la derecha lo siga haciendo, ya que tiene experiencia? Se aburre la historia, y se desprestigia la democracia, cuando se nos invita a elegir entre lo mismo y lo mismo.

–¿Qué rol cumplen hoy en la sociedad los intelectuales “no orgánicos”? ¿Siguen siendo, al menos en una minoría, una fuerza crítica y provocadora?

–Yo creo que escribir no es una pasión inútil. Pero esa generalización, “los intelectuales”, orgánicos o no orgánicos, no se parece mucho al mundo real. Hay de todo en la viña del Señor. En mi caso, te puedo decir que trabajo con palabras, que soy un inútil total y eso es lo único que me sale más o menos bien, y que me consta, por experiencia propia y ajena, que el acto de la lectura es una secreta, y a veces fecunda, ceremonia de comunión. Quien lee algo que de veras vale la pena, no lee impunemente. Leer un libro de esos que respiran cuando te los ponés al oído no te deja intocado: te cambia, aunque sea un poquitito, te incorpora algo, algo que no sabías o no imaginabas, y te invita a buscar, a preguntar. Y más, todavía: a veces hasta te puede ayudar a descubrir el verdadero significado de las palabras traicionadas por el diccionario de nuestro tiempo. ¿Qué más puede querer una conciencia crítica?

–Pero los escritores contemporáneos tienden a evitar esa palabra, “intelectuales”. ¿Por qué?

–Te contesto por mí, no en nombre de “los escritores”, que también son una generalización dudosa. Yo escribo queriendo decir y decirme en un lenguaje sentipensante, certera palabra que me enseñaron los pescadores de la costa colombiana del mar Caribe. Y por eso, justo por eso, no me gusta nada que me llamen intelectual. Siento que así me convierten en una cabeza sin cuerpo, situación por demás incómoda, y que me están divorciando la razón de la emoción. Se supone que intelectual es el capaz de entender, pero yo prefiero al capaz de comprender. Culto no es quien acumula más conocimientos, porque entonces no habrá nadie más culto que una computadora. Culto es quien sabe escuchar, escuchar a los demás y escuchar las mil y una voces de la naturaleza de la que formamos parte. Para decir, escucho. Escribo en un viaje de ida y vuelta, recojo palabras que devuelvo, dichas a mi modo y manera, al mundo de donde vienen.

–A propósito, ¿cuál es tu técnica narrativa, tus hábitos y conductas de escritura?

–No tengo horarios. No me obligo. En Santiago de Cuba, un viejo tamborero, que tocaba como los dioses, me lo enseñó: “Yo toco –me dijo– cuando me pica la mano”. Y yo le hago caso. Si no me pica, no escribo. Nunca he firmado un contrato que me ponga plazos para entregar un libro. En la literatura, como en el fútbol, cuando el placer se convierte en deber, pasa a ser algo bastante parecido al trabajo esclavo. Los libros me escriben, crecen dentro de mí, y cada noche me duermo dándoles las gracias, porque me permiten creer que el autor soy yo. Y dicho esto te aclaro que escribo muchas veces cada página, que tacho, suprimo, reescribo, rompo, vuelvo a empezar, y todo eso es parte de la alta alegría de sentir que lo que digo se parece, y a veces se parece mucho, a lo que mis páginas quieren decir.

–Tus libros, después de las dictaduras militares de Uruguay y Argentina, después del exilio, cambian de estilo. O quizá profundizan una característica: tu mirada sigue siendo la del rebelde inconformista, pero tu voz se vuelve más lírica. Si mal no recuerdo, fue Jean-Paul Sartre el que dijo que la técnica de un escritor remite a su concepción del mundo. ¿Cómo definirías tu estilo? ¿Refleja tu percepción del mundo o, quizá, tus aspiraciones sobre él o el estilo es algo accidental, una forma de hacer las cosas que proviene de una historia de la estética, de una influencia de la adolescencia?

–Mi estilo es el resultado de muchos años de escribir y borrar. Juan Rulfo me lo decía, mostrándome un lápiz de aquellos que ahora ya casi ni se ven: “Yo escribo con el grafo de adelante, pero más escribo con la parte de atrás, donde está la goma”. Eso hago, o intento hacer. Intento decir cada vez más con menos.

–Un elemento común de la literatura del compromiso, de las utopías revolucionarias hasta los setenta, de los años previos a las dictaduras en América del Sur, parece ser la alegría. Como ejemplo ilustrativo podríamos hacer una exposición de fotografías de los rostros adustos de los Pinochet, por un lado, y de los rostros sonrientes de los Che Guevara por el otro. ¿Existe una conexión entre la “estética de la tristeza” de la literatura del siglo XX y las fuerzas conservadoras de la sociedad? ¿En qué medida es subversiva la alegría, el epicureísmo del que hablaba Américo Vespucio refiriéndose a cierta imagen de los nativos americanos?

–Vuelvo a la costa colombiana y te cuento que allá el peor insulto es “amargao”. Nada más grave te pueden decir. Y no les falta razón, porque al fin y al cabo, no hay nada en el mundo que no merezca ser reído. Si la literatura de denuncia no es, al mismo tiempo, una literatura de la celebración, se aleja de la vida viva y duerme a sus lectores. Se supone que sus lectores deben arder de indignación, pero ellos se caen de sueño. Con frecuencia ocurre que la literatura que dice dirigirse al pueblo sólo se dirige a los convencidos. Sin riesgo ninguno, se parece más a la masturbación que al acto del amor, aunque según me han dicho el acto del amor es mejor, porque se conoce gente. La contradicción mueve la historia, y la literatura que de veras estimula la energía de cambio nos ayuda a adivinar los soles secretos que cada noche esconde, esa humana hazaña de reír contra toda evidencia. La herencia hebreo-cristiana, que tanto elogia el dolor, no ayuda mucho. Si no recuerdo mal, en toda la Biblia no suena ni una risa. El mundo es un valle de lágrimas, los que más sufren son los elegidos que suben al Cielo.

–¿Cómo imaginás el mundo dentro de cincuenta años?

–Con la edad que tengo, me imagino que dentro de cincuenta años ya no estaré. Como ves, tengo una imaginación prodigiosa.

–Alguna vez Onetti dijo que él escribía para sí mismo. ¿Galeano escribiría si tuviese la poca fortuna de ser el único sobreviviente de una catástrofe mundial?

–¿El único sobreviviente? ¡Uy! Me moriría de aburrimiento. Quizás escribiría igual, porque tengo el vicio, pero escribir para nadie es peor que bailar con la hermana. Onetti se enojó conmigo cuando una noche cometí una juvenil insolencia. El me dijo eso, que él escribía para él, y yo le propuse llevarle al Correo esas cartas para Juan Carlos Onetti, calle Gonzalo Ramírez, Montevideo, etc., etc. El se cabreó. Se cabreó porque mentía, y bien lo sabía. Quien publica lo que escribe, escribe para los demás.

–¿Qué harías diferente si tuvieses la experiencia y la oportunidad de hacerlo de nuevo? ¿De qué se arrepiente Eduardo Galeano hoy?

–No me arrepiento de nada. Yo también soy la suma de todas mis metidas de pata.

Una sola mirada, diferentes visiones.

Entre libros


POEMA DE LOS DONES

Nadie rebaje a lágrima o reproche
Esta declaración de la maestría
De Dios, que con magnífica ironía
Me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
A unos ojos sin luz, que sólo pueden
Leer en las bibliotecas de los sueños
Los insensatos párrafos que ceden

Las albas a su afán. En vano el día
Les prodiga sus libros infinitos,
Arduos como los arduos manuscritos
Que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
Muere un rey entre fuentes y jardines;
Yo fatigo sin rumbo los confines
De esa alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
Y el Occidente, siglos, dinastías,
Símbolos, cosmos y cosmogonías
Brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
Exploro con el báculo indeciso,
Yo, que me figuraba el Paraíso
Bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
Con la palabra azar, rige estas cosas;
Otro ya recibió en otras borrosas
Tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
Suelo sentir con vago horror sagrado
Que soy el otro, el muerto, que habrá dado
Los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
De un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
Mundo que se deforma y que se apaga
En una pálida ceniza vaga
Que se parece al sueño y al olvido.

Jorge Luis Borges



Una sola mirada, diferentes visiones.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Manifestacion de Repudio a Televisa ::: Guadalajara ::::

El día de hoy se llevó a cabo afuera de las instalaciones de Televisa Guadalajara, una manifestación de repudio hacia una de las dos Televisoras más poderosas de México (Televisa) con el objetivo de exigir que los medios masivos sean abiertos a todas las denuncias y demandas de la ciudadanía, para que reflejen de manera justa, la realidad de lo que sucede en nuestro País, esto es: El derecho a la información.

Un nutrido grupo de ciudadanos se manifestaron pacíficamente, gritando consignas y mostrando cartelones exigiendo la apertura de los medios a todos los ciudadanos que son víctimas del cerco informativo, así como también la mejora de su programación incluyendo contenidos que ayuden a los tele-espectadores en lugar de promover una realidad que no concuerda con la vida del País.

En esta manifestación se hizo énfasis en el hecho de que el Movimiento en Defensa de la Economía Popular y el Petróleo, ha presentado a ésta televisora por escrito hace unos días, una exigencia de espacio abierto para dar respuesta a los ataques que sistemáticamente se han dado en contra del Lic. Andrés Manuel López Obrador y al movimiento que encabeza. Cabe hacer notar que en otras partes del país y especialmente en la capital (Ciudad de México) se llevaron acabo eventos de repudio similares frente a las principales oficinas de Televisa.

Hasta la fecha éstos corporativos considerados ya como Monopolios de la información en México, han ignorado sistemáticamente las exigencias de los ciudadanos; como se podrá ver en el vídeo, salen un camarógrafo y un reportero pero la gente duda mucho que lo transmitan íntegro y sin comentarios tendenciosos a la población en general.

extensionmedios estuvo presente y trae a ustedes el vídeo de lo que realmente sucedió y se dijo en el lugar...

martes, 9 de diciembre de 2008

PAIS MAIZ: SIN MAIZ NO HAY PAIS capsula

14 Años de Tratado de libre Comercio (NAFTA) han destruido el campo mexicano creando una migracion de campesinos a Estados Unidos. La desaparicion de aranceles al maiz y frijol a partir del primero de enero 2008 dibuja un panorama incierto para los campesinos mexicanos y los consumidores de tortilla en las ciudades

lunes, 8 de diciembre de 2008

extensionmedios desde la FiL 2008 :: Ugalde y Cárdenas Jimenez en la FIL::

Esta es la nueva producción de Extensión Medios y Redes Ciudadanas Jalisco con este Videopodcast con los hechos más reelevantes del momento y a cargo de nuestro analista y columnista Jorge Gómez Naredo, que es Columnista de los diarios locales La Jornada Jalisco y El Occidental. Recientemente fué nombrado ganador del Premio Jalisco de Periodismo 2008 en la categoría de mejor crónica.

Esta primera cápsula informativa es sobre los eventos de la FIL 2008 y la Otra FiL, resaltando en especial algunos hechos que salieron de lo cotidiano como el repudio a la presencia de Ugalde y Alberto Cárdenas, ambos involucrados en la política de México.

Consulta:
http://redesciudadanasjalisco.blogspot.com/
http://extensionmedios.com/

sábado, 6 de diciembre de 2008

La cultura es para unos cuántos


Cesar Huerta
Extension Medios

En Guadalajara y en Jalisco son necesarios los banquetes, las cosas están bastante aceptables, los comerciales en la televisión nos dicen, nos recuerdan que vamos bien y se nota. Necesitamos manteles largos, lujos especiales, cenas de gala, invitados de honor y sobre todo eventos restringidos para que no se meta la “chusma”. Los festines están ahí a la vuelta de la esquina. En palacio municipal, en el exconvento del carmen, en el hospicio cabañas, ni se diga en Palacio de Gobierno y las reuniones privadas que existen en otros recintos insospechados, esos que nunca aparecen en la televisión.

Los días transcurren, los meses avanzan, las crisis económicas, las caídas de la bolsa, la inflación y la pobreza extrema, son temas que pasan inadvertidos en Jalisco. Para nuestros gobernantes todo va viento en popa, todo camina muy bien, no hay de que preocuparse, ellos se encargan de cuidar el dinero de todos los jaliscienses. Pero en la realidad eso no ocurre y el dinero público se convierte en mercancía de unos cuántos.

En Jalisco los invisibles jamás disipan el hambre, prácticamente no existen, reciben las migajas de los demás y las cosas siguen igual o peor. La pobreza extrema continúa, cada día son más las personas que se agregan a la lista. Y no están tan lejos, sólo basta echar una mirada por los cinturones de pobreza que hoy están más cerca. Pero eso no les importa a los monarcas de Jalisco, para ellos no existen los nadies, los desprotegidos, los olvidados del sistema, los que no pudieron encajar, los que decidieron romper el eslabón, los excluidos, los invisibles, los que vagan por las calles repletas de gente que caminan en ambos sentidos y no se detiene por nada.


Ellos, los que no tienen que comer, son los nadies, son los que nos recuerdan la desigualdad que existe, son las familias que pasan a ser víctimas del sistema, son los que se quedan sin empleo, los que terminan en la calle, los que no cuadran en las estadísticas, los que no aparecen en los indicadores de Emilio González Márquez. El monarca de Jalisco solo tiene tiempo para los “importantes”, es necesario tener siempre la agenda ocupada con los dueños del dinero. Pero los invisibles, los olvidados viven con nosotros, miran hacia los recintos, hacia los festines y no reciben ni un taco. No los vemos, no queremos verlos, ¿para qué? Sí es mejor estar en los banquetes lujosos, tenemos que presumirle a nuestros amigos que fuimos de los pocos en estar atrás de las rejas que separan a la gente mortal de la fiesta privada. Esa fiesta que no les cuesta nada a los que pudieron estar allá adentro, es patrocinada por los nadies, por los que no tienen ni para un taco, por los que siempre terminan pagando la fiesta privada de los “invitados especiales”.

Y en Jalisco la gente importante es la que vale, la alta sociedad es la que cuenta. Los que aparecen en las páginas sociales de los periódicos, son los que merecen estar en los eventos culturales. El dinero público de los jaliscienses se distribuye en banquetes, en lujos, en manteles, meseros y buen vino. La alta sociedad, ellos, los que sí valen la pena, son: “gente fina”, “gente bien”, “qué trabaja”, qué gana dinero, qué no le hace daño a la sociedad, qué se cultiva. La flor y nata de la sociedad, que necesita de las cortesías, de los boletos gratis, de las cenas lujosas, acompañadas de buen vino y alta cocina, con meseros, con arreglos florales y buena música. Ellos, los que nunca sufren los estragos del no comer, son los que merecen los banquetes, son los que merecen ir gratis a un recinto público, son el punto de atracción y ameritan conquistar nuevas relaciones, presumir el auto lujoso y los libros nuevos qué han leído, porque al fin y al cabo la cultura es para unos cuántos, y ellos merecen tener todo y de cortesía.





Una sola mirada, diferentes visiones.

jueves, 4 de diciembre de 2008

AMLO Protesta en Hacienda, 1 de Diciembre

Les dejó el video de un viejo amigo del Distrito Federal, muy buen cineasta que siempre hace visible la información más invisible del país. En sus palabras descríbe su video:

Reality mix que recoge a vuelo de pájaro el discurso de algunos integrantes de
la resistencia civil pacífica, mientras los chescos están de a 5 varos, y la gasolina
sube. Estos mexicanos asumen su ser político más allá del calendario electoral,
mantienen una actitud atípica en México, a dos años continúan actuando. Veremos
más la próxima semana cuando visiten a los domadores del circo, y se planten en
Televisa Chapultepec el próximo 9 de diciembre a las 17 hrs, los invitamos
el homolexis rondará por ahí.

¿Cómo ha pasado el tiempo?


Hace mucho que no te veo. Tenemos al tiempo que nos mantiene a la distancia de los recuerdos. Estamos a una calle de vernos y no nos vemos. Ya somos tan diferentes. Compartíamos los momentos, las alegrías, los besos. Dónde te has metido, los días transcurren, son tan raros cuándo no te veo y tan difíciles de entender, cuándo te miro desde lejos. 392 días y sus horas de diferencia. No te veo, no te encuentro, esos días son los culpables de que me olvide de ti. El tiempo pasa, pasa, vuelve a pasar y hoy te miro, te observo: ¿cómo ha pasado el tiempo?

Hace algunos años éramos uno mismo. Todo lo veíamos de la misma manera, nos entendíamos tan bien. Hoy que te vuelvo a ver, no eres la misma, haz cambiado, tus rasgos se confunden en mi memoria, te recuerdan de manera diferente, no te imaginan así, como te ven hoy. Mis palabras no funcionan, ¿de que hablábamos antes? ¿Qué hacíamos tan bien? ¿Qué ha sucedido durante todo este tiempo? ¿Cómo ha pasado el tiempo?

El tiempo nos alejo. Y hoy este día, no me acuerdo muy bien de ti. Un silencio se queda, se marchita como una flor. Minuto a minuto, segundo a segundo, solamente te miro, no me acuerdo de ti. ¿Qué fuimos? ¿Qué somos? ¿Qué seremos? ¿Cómo ha pasado el tiempo?

Cesar Huerta

Una sola mirada, diferentes visiones.

viernes, 14 de noviembre de 2008


Una sola mirada, diferentes visiones.


Dicen, que los muertos gozan, yo no se si sea verdad..
dicen que hay apariciones, yo no se si sea verdad...
dicen que de los pies dan jalones, a veces de noche sera?
Dicen que los muertos descansan, porque cansados estan...
dicen que yo estoy muerto, ya no se ni que es real...
Cesar Ricardez

Aristegui y el libro sobre Pancho Villa (2)

Pancho Villa pidió pena de muerte a los que hacen fraude electoral. Parte dos.

Pancho Villa

Un video narrado en Italiano que habla sobre nuestro gran revolucionario: Pancho Villa.

Recuerdan a Paco Ignacio Taibo

Muere el escritor y periodista en la ciudad de México; dejó un legado de más de 60 obras literarias

jueves, 13 de noviembre de 2008

¿Cómo decirle?




-¿Mama ya esta listo el desayuno?- Preguntaba Pedro, un chilpayate pequeño, de esos que no superan la cinta métrica para ingresar a los juegos mecánicos de la feria, que por cierto no existían en la sierra morena del estado de Oaxaca, que es un lugar maravilloso, con estupendas riquezas naturales. Allá, alejado del bullicio de las grandes ciudades, alejado de cualquier contacto con el exterior, Pedro jugaba, cazaba chapulines, esos que andan brincando alrededor del patio de una pequeña casa de adobe, de esfuerzo familiar y de sacrificio, de tantos días de no poder descansar y pasar el día entero, labrando la tierra, sembrando el frijol, el maíz ancestral, que por muchos años, sembró el abuelo, el bisabuelo y demás generaciones antiguas de Pedro, el pequeño Pedro, de tez morena, de suaves manos, de pies descalzos que corrían de aquí para allá sin parar. Si, así era pedro.

Su pueblo se llamaba San Juan el chico, será porque era un pueblito de los más insospechados que pudieran existir. No aparecía en los mapas por fortuna de los indios, pues en algunas épocas, ellos eran utilizados hasta su exterminio. Por las dificultades de subir para la sierra, los españoles nunca pudieron encontrarlos, ahí estuvieron siempre, ocultos, tras los cerros que han crecido con el tiempo.

-Que pasa Pedro, lávate esas manos, mira nada más, escuincle cochino- Marisol se llama la mamá de pedro, una muchacha joven, de 27 años, adora los cacahuates, las quesadillas de huitlacoche y cuida a su jacal como su vida. Sale a los tianguis todos los domingos, va, vende e intercambia algunas cosas, frijol por arroz, maíz por cacao, para el sabroso chocolate que disgusta pedro junto a sus tres hermanos: Juan, Lucas y María, todos bautizados en la capilla de San Felipe, de ahí sus nombres, porque nacieron en los días de sus santos. Es por eso que retomando el punto anterior, la iglesia, solo la iglesia fue la única que pudo ingresar, conquistar a los indígenas y tras una larga expedición entre las montañas, los filipenses llegaron e instalaron en ese preciso lugar, la orden, de San Felipe Neri.

Pedro casi vuela hacia el balde con agua que lo esperaba para que se lavara las manos. Tenía hambre, demasiada hambre pues tenia mucho sin comer. Extrañaba sus tamales, su atole, su comida favorita que era el mole con nopalitos, que siempre degustaba, hasta se chupaba los dedos y no dejaba un solo rastro de aquel platillo típico. Extrañaba hasta los pechos de su mamá. Entre sus recuerdos, todavía saboreaba la Chichi. No podía olvidarse de aquel sabor dulzón que lo perseguía en aquellos días, que lo hacia llorar. Le gustaban los elotes pero ni se acordaba de ellos, el quería desayunar, extrañaba las palabras de su madre, cuando le gritaba: -Pedro, Pedro, ándale, correle, para que desayunes, rico, rico, rico- Llego a la cocina que también era el comedor y la sala juntos. Extraño el olor que siempre acompañaba a una buena comida, nunca escuchó a su mama tortear, hacer el sonido que se forma cuando la masa se pasea entre las manos. Nada de eso escuchó. Sus hermanos lloraban, necesitaban leche, estaban más pequeñitos que el y por consecuencia tenían más hambre.

Pedro pregunto por el menú: -¿Mamá que comeremos hoy?- su mamá al borde de las lágrimas, le respondió: -comeremos galletitas hijo, galletitas de chocolate, esas que a tu padre tanto le gustan-. Pedro tomó las galletas, antes de eso, corrió por su vaso de micky Mouse y el pato Donald que su Papá Mario le había traído alguna vez, en alguno de esos viajes a la “gran ciuda”. El pequeño niño tomo la jícara con agua, lleno el vaso del pato Donald hasta la mitad y tomo una de las galletas. Al darle la primer mordida, la galleta se trozó y pedro empezó a comer.

Era raro, la galleta estaba muy amargosa, no le sabía a galleta de chocolate, es verdad que tenia mucho tiempo sin comerse una, pero nunca podría olvidarse de ellas, fueron un regalo de Papá, que mandó desde un lugar muy lejos, muy muy lejos, que llamaban “gringolandia”. Pedro imaginaba, aquel lugar lleno de chapulines que corrían por doquier, de coyotes y jaguares que se escondían entre la milpa. Un lugar lleno de muchas cosas, donde nunca faltaba nada, donde siempre había de todo, sus tamales, su mole con nopalitos, su atole y papalotes por el aire, como el que le mandó Papá en su cumpleaños pasado. Pedro imaginaba que había tantas cosas en aquel lugar, que hasta alcanzaba para todos los que vivían en San Juan el chico. Pedro recordó el verdadero sabor a chocolate, no pudo comer más y fue a preguntarle a Marisol.


-“Mama, esto no es chocolate, yo recuerdo tus ricas galletitas de chocolate”- dijo Pedro. Su madre se quedó mirándolo, contemplándolo, con su rostro desencajado, no pudo contenerse más, soltó el llanto. Sus lágrimas caminaron por toda su joven cara. Su rostro se cubrió de agua, sollozó y los niños más pequeños Lucas y María al contemplar a su mama llorar, no pudieron sostenerse y con el sabor amargo de las galletas, lloraron a su lado.

Marisol no pudo balbucear ni una sola palabra. Tenía la respuesta, no se la pudo decir. Se quedo pensando en los viejos tiempos. Pensando en aquellos días en los que salía a la plaza tomada de la mano de Mario. Conocía la respuesta. Sabía el porqué de confeccionar las galletitas hechas de lodo. No podía decirle la verdad a Pedro. Decirle que su padre había tenido que dejar San Juan el chico para buscar una mejor vida. Decirle que las cosechas estaban arruinadas por el temporal de lluvias. Decirle que si su padre seguía sembrando de todos modos no les serviría ni para un taco, se moriría de hambre junto a toda la familia. Como decirle que su Padre tuvo que irse al “norte” a “gringolandia” a buscar el futuro de sus hijos. Cómo poder decirle, lo que más le costaba trabajo decirle: que su padre había muerto, se había caído del peldaño de un edificio en wall street donde trabajaba de albañil para mandar el sustento, para el mole con nopalitos, para el regalo de cumpleaños, para el vaso del pato Donald.

Cesar Huerta

Una sola mirada, diferentes visiones.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Me peino, me baño, me arreglo, voy a ver el futbol...




El gol

El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna.

Hace medio siglo, era raro que un partido terminara sin goles: 0 a 0, dos bocas abiertas, dos bostezos. Ahora, los once jugadores se pasan todo el partido colgados del travesaño, dedicados a evitar los goles y sin tiempo para hacerlos.

El entusiasmo que se desata cada vez que la bala blanca sacude la red puede parecer misterio o locura, pero hay que tener en cuenta que el milagro se da poco. El gol, aunque sea un golecito, resulta siempre gooooooooooooooooooooooool en la garganta de los relatores de radio, un do de pecho capaz de dejar a Caruso mudo para siempre, y la multitud delira y el estadio se olvida de que es de cemento y se desprende de la tierra y se va al aire.

Eduardo Galeano


Una sola mirada, diferentes visiones.

Recrea documental de dos horas la trayectoria de Pancho Villa.* Contó su presentación con los comentarios de Paco Ignacio Taibo

foto: Cesar Huerta/Extension Medios


México, 11 Nov (Notimex).- Con un extraordinario recorrido por el tiempo y los lugares dónde Doroteo Arango forjó su leyenda, de la mano del escritor e historiador Paco Ignacio Taibo II, el canal de televisión de paga The History Channel (THC) presentó el documental “Pancho Villa, aquí y allí”.

El documental fue presentado en premier la víspera en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología, con los comentarios de los escritores e historiadores Pedro Salmerón y Jesús Vargas, así como del mismo Taibo II.

La producción nació tras el éxito del libro del escritor, “Pancho Villa, una biografía narrativa”, cuando THC inició junto con él un viaje tras los rastros de un mito que sigue vigente.
El documental de dos horas de duración fue producido por Anima Films y será transmitido en toda América Latina el próximo lunes 17 de noviembre.

Narrado por Taibo II y realizado en alta definición, el proyecto es un registro sobre el pasado, presente y futuro de uno de los iconos revolucionarios, políticos y sociales que forman parte de la identidad mexicana.

A 85 años de su muerte, la figura del Centauro del Norte es evocada en esta producción, donde se cuenta con testimonios de personas de Zacatecas, Durango y Chihuahua, e incluso de Nuevo México, en Estados Unidos.

Su verdadero nombre fue Doroteo Arango, pero pasó a la historia como Pancho Villa. Bandido y héroe, temido y amado, dejó un rastro de historias, anécdotas, leyendas y verdades a medias a través del norte de México y sur de Estados Unidos.

El filme acerca a los televidentes a los sitios en los cuales Villa libró sus batallas más importantes, al tiempo que presenta fragmentos de la vida cotidiana de quien aún hoy es uno de los personajes más importantes y controvertidos de la historia latinoamericana.
Se trata de un viaje de más de siete mil kilómetros para seguir su trayectoria, pasando por Zacatecas, Durango y Chihuahua, en un encuentro con su presente y la importancia que aún tiene su figura para miles de mexicanos.

Por supuesto, no podía faltar la visión que se tiene de él en Estados Unidos, en particular Texas, como una mezcla de mal viviente y estrella de cine, que tras su incursión en la ciudad de Columbus, en Nuevo México, se convirtió en el enemigo número uno de ese país.
Tras la proyección del documental, iniciaron las participaciones en las que se tocaron temas importantes como la relevancia de Pancho Villa en la cultura mexicana, su trascendencia icónica internacional y mitos y leyendas del bandolero y héroe revolucionario.

Una sola mirada, diferentes visiones.

martes, 11 de noviembre de 2008

Sabía que estabas ahí, pero no quería encontrarte


Comencé la huida, esperaba en el teléfono la hora total de tu partida, antes preparaba mi llegada, creía en mí y sabía que podríamos enmendar los errores. En el camino solo pensaba en ti, se acercaba la hora y como el día de ayer, cuando transcurría la misma hora, estaba ilusionado con mirarte una vez más, tan solo unos segundos y pensar que nuestro amor nunca se fue.

Todo, ese todo y un mar de ilusiones venían a mí, tus recuerdos, esa larga ausencia por fin terminaba, nos citamos, corrían los minutos, el segundero de mi reloj no paraba de marcar, se acercaba la hora anhelada. La sangre corría rápidamente en mis venas, palpitaba mi corazón, y miraba hacia todos lados, alrededor del punto exacto de la cita, te buscaba.

Por fin te encontré, escuche tu voz pronunciar mi nombre, en ese momento mire hacia atrás, fue una búsqueda incesante, no te vi, tu me viste y me buscaste, pero nunca pudiste encontrar lo que yo tenía para ti.

Cesar Huerta

Una sola mirada, diferentes visiones.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Nosotros decimos no (10/11/2008)

Los Olvidados foto: Cesar Huerta/Extensión Medios


Los silencios que hablan

Jorge Gómez Naredo

A veces vale más hablar con silencios que con palabras. Vale más decir nada que decir todo. Vale más quedarse callado, ahogar el grito, cerrar la mirada y apagar los ojos. Hoy quizá haga eso: callar. Callar, por ejemplo, que quien llevará la política interna en la nación es un aristócrata que piensa desde arriba, siempre desde arriba y nunca desde abajo; callar, también, que la pobreza crece, que la inflación no se detiene y que cada día que pasa en este país se multiplican los pobres, y con la pobreza, el sufrimiento, las lágrimas y la impotencia. Sí, hoy vale la pena callar: callar que en México hay un presidente espurio, ilegítimo, ¡y peor!, que es inepto. Hacer silencio como lo hacen los muchos medios de comunicación con de todo lo que huela a resistencia: ahí está AMLO, activo como siempre, pero ocultado por las pantallas de televisión, por las radiodifusoras y por la mayoría de los periódicos.

Sí, de vez en cuando es necesario decir silencio: decir, con silencios, que hay inconformidad y que las desigualdades sociales se ven todos los días. Pero aún más: las desigualdades se sienten todos los días, en todo momento. ¿Acaso Fernando Gómez Mont, el recién nombrado Secretario de Gobernación, solucionará las hondas diferencias sociales y económicas existentes en el país? Por supuesto que no. Pero hoy es mejor callar. Decir nada. Ocultar las palabras.

Y es que el silencio también habla, también grita, también dice mucho. Yo ahora, en este preciso momento, digo silencio: un silencio rebelde, un silencio que se insubordina, un silencio que dice todo, absolutamente todo lo que las palabras hoy callan.

Comentarios: jorge_naredo@yahoo.com



Una sola mirada, diferentes visiones.

"A mi perro con amor"




Pasó el perro a mi lado. Un perro de pobre casta,
uno de esos callejeros pobre de sangre y de estampa.
Nacen en cualquier rincón de perras tristes y flacas,
destinados a comer basura de plaza en plaza.
De pequeños, por lo fino y lo ágil de la infancia,
baloncitos de peluche, tibios borrones de ala,
los sacan al sol, les cantan.
De mayores, como ya se les fue la gracia,
los dejan a su ventura, mendigos de casa en casa,
sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas.
Y que tristes ojos tienen, que recóndita mirada,
como si en ella pusieran su dolor a media asta,
y se mueren de tristeza a la sombra de una tapia
si es que un lazo no les da una muerte anticipada.
Yo lo llamo...todo orejas asustadas, todo hociquito curioso,
todo sed, hambre y nostalgia.
El perro escucha mi voz, olfatea mis palabras
como esperando o temiendo pan, cariños o pedradas.
No en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata.
Lo vuelvo a llamar...dócil, a medias avanza,
moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas.
Le digo: ven aquí, no te hago nada, vamos ven,
y adiós a la desconfianza, y se tiende a mis pies,
con tiernos aullidos habla, ladra para hablar más fuerte,
salta, gira, gira, salta, lloran y ríen, ríen y lloran
lengua, orejas, ojos, patas y el rabo es un incansable
abanico de palabras.
Es una alegría tan grande que más que hablarme me canta.
¿Qué piedra te dejó herido? Sabe que maldigo las piedras,
aquella pedrada dura que le destrozó la pata,
y él con el rabo me está agradeciendo la lástima.
Pero no te preocupes, ya no ha de faltarte nada,
yo también soy callejero, aunque de distintas plazas,
y con mi patita renga y triste voy de jornada en jornada,
las piedras que me tiraron me dejaron herida el alma.

Manuel Benítez Carrasco


Una sola mirada, diferentes visiones.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Días de Combate




1. Días de Combate

Días de Combate, está conscientemente construida como la primera parte de una saga. Los personajes centrales son presentados, se ahonda como nunca más en los orígenes de Héctor Belascoarán Shayne (padre vasco y madre irlandesa), además de otra serie de aclaraciones que sitúan a Belascoarán en su ambiente, como el por qué de su decisión de volverse detective y su vida anterior como ingeniero.

Esta es también la novela menos politizada de la serie. Pareciera que Taibo II planeaba concentrar todo el tema político en Carlos, hermano de Héctor, pero al convertirse con el paso de las novelas en un personaje de pocas apariciones, la carga tuvo que recaer en el protagonista.

Días de Combate narra la búsqueda que hace Belascoarán de un estrangulador de mujeres (un tema más regular en el género policiaco, que los de las novelas posteriores) que actúa bajo el seudónimo de Cerevro. Su hermano, en el tono que mantiene durante ésta, la primera parte, le recomienda a Héctor:


Cuídate del comandante de la judicial, que en sus horas libres, las horas que le sobran de golpear estudiantes o torturar campesinos, no se dedique a estrangular mujeres. Cuídate del presidente de la república (…) No lo entregues a la policía, que ellos están en otro juego.(43)



Cuando se cuestiona sobre los conflictos internacionales actuales, acaso influido por su hermano, el detective resume sus posiciones así:

en el conflicto entre Honduras y el Salvador: neutral. En la guerra del Medio Oriente: con los palestinos. En la bronca entre los negros y la policía de Nueva York: con los negros.(25)



Esta influencia aparece constantemente en la novela. Tras discutir con él el caso del estrangulador Cerevro, piensa que “todo podría ser político. ¿Y por qué no? Ésta era una de las muchas ideas residuales que había dejado la conversación con Carlos. Político. Un problema político.”(45) Aún así, desde esta novela Belascoarán tiene una pésima impresión de los priístas y los caracteriza como escoria capaz de todo. Del estrangulador, antes de saber nada, especula que podría ser alguien del aparato del estado, aunque podría ser cualquiera “le parecía más consecuente pensar en el político priísta.”(34)

Ese integrarse o desmarcarse ideológico no es exclusivamente político. Cuando Héctor lee el diario que le envía el estrangulador, desconoce las citas de Nietzsche, que es citado frecuentemente. “Tiene una extraña cultura. ¿De quién serán las citas?”(177), se pregunta Héctor. Parece que Taibo II quiere decirnos que un detective tan mexicano, lector de novelas policiacas y amante de la trova latinoamericana, tiene una sensibilidad irreconciliable con la del filósofo alemán.

Como en las siguientes novelas, Belascoarán piensa en lo mexicano con cierto margen de dualidad. Primero no duda de calificar de mexicana alegría, la brutalidad de la policía, pero en otra ocasión, ante la generalidad con la que uno de sus compañeros de despacho habla de los mexicanos, ahonda más:


Eran “esos mexicanos”, gente que se hacinaba en familia dentro de un cuarto de seis por tres, que veía pacientemente a su padre cohabitar con su madre y que terminaba tirándose a su hermana por proximidad de cama, que estudiaba primaria y no la terminaba por lograr pescar chamba de mecánico que justificaba cierta libertad, un lugar en la familia, el derecho a embutirse seis cervezas las mañanas de los sábados, a pensar en casarse para repetir el ciclo. ¿Eran esos mexicanos calientes de los que hablaba su vecino el plomero? (29)



También se encuentra aquí una idea a la que recurrirá en Muertos Incómodos. Viendo la ciudad desde una azotea, piensa que “La selva de antenas de televisión bombardeaba ondas, mensajes, comerciales.”(25) En el segundo capítulo de Muertos Incómodos (primero que escribe Taibo II), Belascoarán reflexiona de nuevo sobre la ciudad, en concordancia a su visión de la ciudad en la primera entrega:


Había más antenas o había menos? Había muchas más, se dijo. Muchas más antenas de televisión. (…) Pero, la verdad, lo de las antenas, lo tenía bastante claro. Había muchas más que antes, y no hay duda que formaban la cúpula de una selva. La selva de las antenas de televisión del DF.(23)

Víctor Pablo Santana Peraza
Universidad Autónoma de Madrid

Una sola mirada, diferentes visiones.

Audiolibro Recomendado del Mes

Compartimos el Libro: "De la dictadura a la Democracia" del autor Gene Sharp, en su formato audiolibro para nuestros estimados lectores. Un título imprescindible sobre los diferentes métodos que el autor propone para disolver dictaduras por medio de revoluciones pacíficas y acciones no-violentas. (son díez capítulos que se estarán subiendo hasta completar la carpeta):