miércoles, 13 de mayo de 2009

Entre banderas rojinegras


Y estaba ahí, un sábado cualquiera, esperándote en la misma butaca de siempre, en la misma zona de la gradería, siempre al lado del arco que nos hace sufrir, llorar o gritar de felicidad. La iluminación aun comenzaba a encender, yo miraba mi reloj, el estadio era testigo. Cinco, diez, quince minutos. No llegabas, te esperaba y entre las banderas rojinegras tu mirada de siempre se encontró con mis ojos.

Una sola mirada, diferentes visiones.

martes, 12 de mayo de 2009

Días sin café



Te busco en las miradas, en la esencia de las flores, te busco entre la gente que vaga por las calles. No sé como me pude olvidar de ti, cómo te abandone en aquel café.


Una sola mirada, diferentes visiones.

Muerte masiva de peces en el río Santiago



El día 8 de mayo 2009 los vecinos de la delegación Miraflores, municipio de Juanactlán, Jalisco fueron testigos de la muerte masiva de peces en el río Santiago. Desde "el puente nuevo" se veían las carpas flotando inertes. Como hace más de treinta años, se repite la tragedia. Los habitantes de esa región afirman que las responsables de los daños son las empresas que vierten aguas residuales sin tratar directo al río.



Una sola mirada, diferentes visiones.

lunes, 11 de mayo de 2009

Sin ética




Es una lástima, hoy en frente de mí, alguien muy cercano hablaba por telefono con un maestro de la Universidad de Guadalajara. Él maestro sin ética por supuesto, aparte de llevar nuevos adeptos a la causa del mini partido, los puso a repartir volantes del día de las madres con el logotipo del Partido Nueva Alianza dirigido por la charra sindical Elba Esther Gordillo. A cambio todo de un 100 de calificación.

¿Y los valores, la ética de ambos?

No cabe duda, por esto y más el país se cae en pedazos...

Una sola mirada, diferentes visiones.

sábado, 9 de mayo de 2009

Atlas fuera una vez más...


Hoy llueve, las gotas caén justo cuándo el arbitro pita el final del encuentro. El templo del fútbol en Guadalajara luce vacio, sin aficionados. Atlas desde que entró a la cancha se sintió mal, el médico le diagnostico influenza mediocre. Fueron cinco los balazos que recibió, cinco tiros del lider general fueron suficientes para terminar con un Atlas lleno de miedo, irreconocible.

Hoy nadie vio fútbol en el estadio, sólo unos cuantos, llamados directivos. Según los medios erán aproximadamente 30 de los socios que no deján al Atlas en paz. Con una crísis economica, con un cuadro sin grandes estrellas y refuerzos e impregnado de jugadores juveniles, Atlas demostro que no esta preparado para cosas grandes. Estos señores que no pagan los sueldos y tienen al borde de la quiebra sus clubes deportivos hace tiempo que prometen hablan y no cumplen. Estas más de 100 cabezas que deberían pensar en un equipo grande, convierten a Atlas en un equipo sin garra, sin juego, sin equipo. Ellos son los que venden jugadores al por mayor, los que hacen los grandes negocios, los que traén jugadores que nunca funcionan y que créen que la afición no olvida nombres de "grandes" refuerzos como Emilson, Danilo Vegne, Centurión y muchos más que nunca brillaron, nunca funcionaron.

Hoy atrás de la televisión muchos aficionados, demasiados rojinegros, se quedaron estupefactos, no podian creer que los directivos le echaran "porras" al equipo que siempre han dejado morir.

Seguramente hizo falta la barra 51 y la fiel que siempre le sirven de amuleto a un Atlas que hoy tuvo la "sal" en los palcos...

Una sola mirada, diferentes visiones.

Disculpen la molestia ::Eduardo Galeano::

Foto
Eduardo Galeano durante la firma de ejemplares de sus libros en la ciudad de México, el pasado 3 de abrilFoto Yazmín Ortega Cortés

El autor de Las venas abiertas de América Latina cuestiona si es justa la justicia en el orbe

Eduardo Galeano

La Jornada

Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.

¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?

El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?

¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?

¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?

Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?

¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?

¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal-Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. MacDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura, y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?

¿Quiénes son los justos, y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?

¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de crimen organizado?

Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.

Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina 3 millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren 15 niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?

¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?

¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.

Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.

En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?

Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?

¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?

¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?

Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ése un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?

¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?

Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia, ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?

Según Lewis Carroll, la reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:

–Ahí lo tienes –dijo la reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.

En El Salvador, el arzobispo Óscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. Él murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.

El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?

A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.

Una sola mirada, diferentes visiones.

Orgullo Rojinegro




Este es mi Equipo Favorito de Fútbol, el equipo de la juventud Tapatía...

Que Día con Día Crece Más. Que Aunque su Historial no es Muy Amplio, Su Ambición Deportiva y su Afición es Muy Grande. Nosotros No Vivimos Del Recuerdo Sino Del Presente...

Creamos las Próximas Estrellas del Fútbol Nacional, No Utilizamos Estrellas Opacas, Ni Nos Prostituimos Comercialmente Como Lo Hace un Equipo que Vive del Recuerdo y de la Soberbia...

Vamos Rojinegros a Crecer y Construir el Futuro del Fútbol Mexicano. Porque Somos la afición numero 1 de México.

Nosotros los rojinegros, vivimos del presente, nos gusta el fútbol decontraste, es decir de ataque y defensa simultáneo. Atlas es actualmente la principal y más importante cantera de jóvenes futbolístas de México. En su campo se forjan las próximas estrellas del país.

La emoción es parte fundamental, del equipo y asi lo indica su ideologia al jugar:

Primero se juega bonito, luego debe jugar bien posteriormente obtener un buen resultado y por ultimo debe dar catedra. 



Una sola mirada, diferentes visiones.

jueves, 7 de mayo de 2009

Cumpleañera de hoy



Y diste muchas vueltas sobre tu propio eje. Paso el tiempo y hoy cumples años. Mí futura antropologa en potencia te deseo lo mejor, que siempre sonrías, te rías a carcajadas y disfrutes de la vida.


Una sola mirada, diferentes visiones.

Parajes de la vida

Nuestra memoria continúa en el olvido. Los lugares dónde te conocí siguen ahí, pero ahora lucen apagados, escondidos, pues el reflejo de tu mirada los abandono.


Una sola mirada, diferentes visiones.

miércoles, 6 de mayo de 2009

El cinismo de la Influenza


Ahora resulta que los que siembran el pánico en la población mexicana son los que buscan incesantemente que no cunda el pánico... Y recomiendan cínicamente que la gente no caíga en la paranoía y consulte las fuentes "oficiales", osea ellos...

Una sola mirada, diferentes visiones.

Mutando

Mutaciones del pulso cerebral, mutaciones del rítmo musical...


Una sola mirada, diferentes visiones.

martes, 5 de mayo de 2009

Viajes al final del final

Viajes inesperados al pasado, al retrato guardado del recuerdo, al espejo que reflejó los sentimientos intensos de un amor desconsolado...


Una sola mirada, diferentes visiones.

lunes, 4 de mayo de 2009

Recados

Cuándo ellos no te vieron durante horas, decidieron dejar un mensaje para tí. Pero oh sorpresa, no había donde dejarlo, dónde lo podrías ver.


Una sola mirada, diferentes visiones.

domingo, 3 de mayo de 2009

Pánico y virus: algunos culpables

Foto:César Huerta/Extensión Medios

JORGE GÓMEZ NAREDO

La Jornada Jalisco

Voy en mi bicicleta por una avenida con poco tráfico. El semáforo indica un alto. Freno. A mi lado, una camioneta grande, lujosa y casi nueva, se coloca a mi lado. Adentro de ese armatoste de tecnología automotriz estadunidense, dos chicas, rubias ambas, de ojos claros y con pulseras multicolores, portan tapabocas blancos. Los cristales de la camioneta están herméticamente cerrados. Seguro ahí, adentro, hay aire acondicionado y música. Nada más ponerse la luz verde en el semáforo, el auto arranca y acelera rápidamente. Yo no traigo tapabocas. Llego a un café, estaciono antes mi bicicleta y la amarro con una cadena a un árbol. Entro al establecimiento: de 15 personas, 12 llevan tapabocas. Pido un americano: la señorita que me atiende lleva tapabocas. Me siento en una mesa y ojeo un libro: el muchacho musculoso enfrente, con su tapabocas, me mira como diciéndome “irresponsable”. Termino el café y salgo. Tomo mi bicicleta y pedaleo por esta ciudad que parece vacía, que parece desierta. Me detengo en un local donde se alquilan DVD. Nuevamente estaciono mi bicicleta y ahora la amarro a un poste de luz. Entro al videoclub. Hay siete personas: todas con tapabocas. Observo qué películas podré alquilar. De repente, tengo la necesidad de estornudar. Pasa por mi mente una retahíla de anuncios televisivos y radiofónicos que indican cómo uno debe estornudar en esta época de virus de influenza. Pongo mi antebrazo en mi nariz y estornudo fuerte. Se hace un silencio sepulcral. Todos me miran. Me ven como enfermo, o quizá como leproso, o puede ser que como un poseedor de un arma de destrucción masiva. Una pareja sale del local inmediatamente después de mi estornudo. Yo sigo observando las películas y, al final, alquilo una. Me subo nuevamente a mi bicicleta y en las calles que recorro, la mayoría de personas que observo llevan tapabocas. Yo no. ¿Debo comprarme uno y usarlo todo el día?, ¿es el miedo fundado o ha sido provocado por unas autoridades incompetentes e ineficaces?

¿Cuándo pasamos de la preocupación al pánico?, ¿cuándo de la intranquilidad al paroxismo? El gobierno (ilegítimo, no hay que olvidarlo) de Felipe Calderón no ha sabido cómo detener la propagación del virus, y, en cambio, sí ha utilizado el miedo entre la población, lo ha provocado y lo ha azuzado. ¿Por qué aquí, en México, el virus A/H1N1 (antes denominado influenza porcina) ha matado a 16 (solamente los “confirmados”) personas y en otras partes del mundo no (en Estados Unidos mató a un niño, pero un niño mexicano que vivía en la frontera)?, ¿por qué en España, en Inglaterra, en Alemania o en Estados Unidos, los pacientes contagiados con dicho virus salen rápidamente del hospital sin ninguna afectación y aquí, muchos de quienes se contagian fenecen? ¿No es acaso el sistema de salud mexicano, que ha sido desmantelado durante 20 años, el que provoca estas muertes?, ¿no es acaso culpa del poco presupuesto público que se le da a la investigación, a la salud y a la educación?, ¿por qué México no acató la recomendación en 1999 de la Organización Mundial de la Salud y estableció laboratorios para detectar nuevos virus y hacer vacunas?

Felipe Calderón utilizó el pánico para crear más pánico. Se han observado hechos verdaderamente inauditos: un presidente en cadena nacional pidiendo a la gente que no salga de sus casas; diciendo, además, que aquí, en el país, no hay laboratorios para saber de qué muere la gente, y que por eso los análisis se hacen en otras partes del mundo. ¿Por qué los mexicanos somos capaces de admitir a un tipo tan inepto y tan cínico en la Presidencia?

Las medidas tomadas para combatir al virus de la influenza humana han provocado pánico. Pero, ¿es acaso dicho virus tan mortal?, ¿o lo mortal es el sistema de salud mexicano que se ha ido deteriorando conforme el neoliberalismo se ha instaurado en México?, ¿por qué ya, en el extranjero, se dice que el virus A/H1N1 no causará muertes y que sus efectos serán “leves”? ¿Por qué muchos científicos aún no se explican por qué en México la gente se muere por el virus y en otras partes del orbe no? La explicación puede comenzar así: el sistema de salud en México es deficiente y ha sido desmantelado, estrangulado, casi asesinado. Y de ello hay culpables. Además, claro está, el virus entró en un país que tiene uno de los gobiernos más ineptos, cínicos, hipócritas y mentirosos del mundo.

Miles de personas caminan con sus tapabocas por las calles: se sienten seguras (aunque el tapabocas no sirva de nada, según lo declaró el director general de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud, el doctor Miguel Angel Lezana). Pero el problema principal del país no es el virus A/H1N1, sino la venalidad, la ineptitud y la ineficacia de las autoridades mexicanas. Ellas son las culpables. Y tienen nombres: Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón. Ellos son los asesinos del sistema de salud en México. Mientras no exista una conciencia de esto entre la población, seguirán los saqueos, los virus incontrolables, las deficiencias, los “desastres naturales” y un largo etcétera. Y un tapabocas no es suficiente para esta plaga... una plaga tan venenosa, tan nociva, tan letal.

jorge_naredo@yahoo.com



Una sola mirada, diferentes visiones.

Mientras dormías: la influenza como pantalla

Foto:César Huerta/Extensión Medios

Por Renegado Legítimo
SDP
01 de Mayo, 2009 - 18:05

Si usted, estimado lector, es de los que ha vivido los últimos siete días temeroso de contagiarse de la influenza porcina, y ha seguido puntualmente las indicaciones que las "autoridades" han difundido a todas horas por radio y televisión, lo felicito. Le garantizo que no va a morir víctima de tan terrible y mortal virus, aunque el tapabocas que no se ha quitado desde el pasado viernes no sirva en realidad de nada, de acuerdo con los propios funcionarios de Salud.


Más debería preocuparle, amigo lector, todo lo demás que ha ocurrido en estos días, de lo cual es probable que ni siquiera se haya enterado porque prensa y medios electrónicos se han encargado de saturarnos con noticias sobre la pandemia que oportunamente viene a tapar otros asuntos que a algunos no les conviene que usted sepa.

¿Tiene idea, generoso lector, de lo que sucede a su alrededor mientras usted anda ocupado y preocupado por un virus tan mortal que lleva ya en su cuenta decenas de víctimas que nadie ha visto? ¿Tan mortal que de los muertos por la epidemia no queda nada, ni sus nombres y apellidos? Pues como un servicio social de esta columna siempre preocupada por sus lectores, le tengo un breve recuento de lo ocurrido en México mientras usted dormía; sí, dormía aletargado por los graznidos histéricos de López Dóriga y Alatorre, a quienes sí habría que ponerles un cubrebocas o mejor aun, un bozal.

Mientras usted dormía:

1) En Campeche se aprobó una ley antiaborto.- Los mochos y reaccionarios no se amilanan ante un pinche virusito pedorrón como ese de la influenza... Aunque los diputados locales perredistas habían propuesto un foro para analizar el tema, el priísta Humberto Castro, presidente del congreso campechano Y miembro de los Caballeros de Colón, se opuso a ello y sometió la iniciativa al pleno. La mayoría PRI-PAN aprobó sin más la ley. Pero oiga, ¿ya se puso el cubrebocas?

2) Se duplicó la deuda externa de México.- ¿Recuerda usted el comercial de campaña panista que nos advertía del "peligro para México"? Decían que con López Obrador en la presidencia habría DEUDA (uyyyy, qué miedo!) y que los mexicanos podríamos "perderlo todo". El sábado 25 de un plumazo Agustín Carstens endeudó a México por 1,500 millones de dólares, que se suman a los 45 mil millones de billetes verdes que este "gobierno" de las "manos limpias" ha acumulado en deuda. De este modo, lector amigo, cada peso que usted, sus hijos y sus nietos ganen durante toda su vida, ya lo debe. Igualito que el ROBAPROA, pero más grande. Bueno, sí, pero, ¿seguro que no ha tosido ni estornudado el día de hoy?

3) La violencia del narco siguió como si nada.- ¿A poco usted pensaba que los zetas estaban en sus casas de seguridad, cubiertos con tapabocas y viendo las noticias de López Dróguira, preocupadísimos por esta pandemia? Pues déjeme decirle que al parecer no: siguieron las ejecuciones y asesinatos en el país, en esta guerra pendeja en que el enano nos metió a todos sin consultar con nadie, guerra que ya se da por perdida y que sólo sirvió de pretexto para los abusos militares que nadie castiga porque a nadie en el "gobierno" le interesa. Tan inútil ha sido esta "cruzada contra el crimen" que César Gaviria, expresidente colombiano y expresidente de la OEA, ya de plano le manda decir a Fecal que utilizar al ejército para el combate al narco no sirve de nada. ¿Se enteró usted de eso? ¿No? Pero al menos sí fue a la farmacia a surtirse de antibióticos y antigripales, ¿verdad?

4) Se decretó un estado de excepción y la suspensión de garantías individuales.- Como a esta pandemia hay que pararla "a cualquier costo" según Calderón (haiga sido como haiga sido), ¿por qué va uno a reparar en minucias como la democracia, los derechos humanos, el orden constitucional y esas zarandajas? No, señores: el virus es un Peligro para México. Por eso, el supremo "gobierno" decretó que cualquier "autoridad" de Salud (no precisó si apoyada por soldados o policías) puede entrar al domicilio que se le pegue la gana, ante la simple sospecha de que dentro del mismo haya infectados de gripe porcina. De modo amigo lector, que si su vecino le cae gordo, o no le ha pagado ese dinero que le debe desde hace un mes y quiere darle un escarmiento, la solución es sencilla: llame a la clínica de salubridad más cercana y denuncie (de manera anónima, claro) que en esa casa hay un enfermo de influenza. En cuestión de minutos usted podrá comprobar que el estado policiaco ¡funciona!, y que la "dictadura sanitaria" (bendita sea!) es una realidad.

5) Se le echó tierra al escándalo de la Lotería Nacional.- ¿No me diga, amable lector, que usted todavía se acuerda que no hace más de dos semanas se destapó la cloaca de la corrupción panista en Campeche? ¿Por qué sigue pensando en eso? ¿No le da miedo contagiarse de influenza? ¡Enciérrese en su casa a piedra y lodo y no hable con nadie! Viendo los consejos de salud de Dróguira y Loret de Muela, es poco probable que usted se entere de que el candidato panista a gobernador de Campeche, Mario Avila Lizárraga, ratificó como su coordinador de campaña a Jorge Luis Lavalle, el mismo que estuvo involucrado en el intento de soborno de la Lotería Nacional al grupo Megamedia, editora del Diario de Yucatán. Pero con el virus maldito queriendo robarnos la salud, eso ¿a quién le importa?

6) Cayó la Bolsa y se devaluó (más) el peso.- Ni la llegada de Luis Téllez, el Señor de los Celulares, a la Bolsa Mexicana de Valores pudo evitar que en estos últimos días el Índice de Precios y Cotizaciones cayera 3.3%. Pero eso no es todo. Para vergüenza de ciertos imbéciles aspiracionales que se llenaron el hocico pronosticando un tipo de cambio de 11 pesos por dólar "o me como un sapo vivo", el billete verde ya anda otra vez por arriba de los 14 pesitos, una devaluación de 40% en lo que va del "gobierno" del Hitlercito región 4. Para acabarla de chingar, el INEGI reporta que en febrero la economía se desplomó más de 10%. En pleno "gobierno" del "presidente del empleo", ¿cómo la ve, lector? Claro, lo anterior no importa cuando lo realmente prioritario es conseguir más cubrebocas, ¿no lo cree usted?

7) Y finalmente, lector amigo, el anuncio tan esperado por algunos panistas que ya no veían lo duro sino lo tupido rumbo a las elecciones de julio próximo: el Senado anuncia que está "valorando" si existen condiciones para realizar esta elección. ¡Tómala! ¿Alguien negaba que el PAN pudiera ser capaz de violentar el estado de derecho y establecer un régimen de facto en este país? Pues estamos a punto. De "aplazar" o de plano suspender las elecciones "por la contingencia epidemiológica" a hacerlo por cualquier otra razón que se le ocurra al Pelele, no hay nada de distancia. Hoy los jilgueros celebran la llegada de la "dictadura sanitaria". Mañana quizá lo hagan con la "dictadura de seguridad" o la "dictadura educativa". Terminarán haciéndolo con la dictadura a secas. El PAN era, es y seguirá siendo el verdadero peligro para México. Pero no cree usted, lector, que eso es pecata minuta ante la gravísima crisis de salud pública que vivimos? Ah, ¿no? Pues vaya traidor poco solidario...

En resumen, amigo lector: como puede ver, mientras usted dormía, se lo durmieron y como siempre, los que sacaron mayor provecho de esta situación son aquellos a quienes usted y su salud les valen madre y solamente lo usan cada que hay elecciones. Si la elección de julio llegara a realizarse (es decir, si el PAN-fascismo no lograra su cometido) es imperativo ponerle un alto a estos terroristas biológicos que, con el pretexto de una enfermedad real, pero inflada al máximo, no han hecho otra cosa en estos días que seguir saqueando al país y llevándonos al despeñadero. La Peste Azul, como ya se le llama a este episodio, debe ser exterminada.

Una sola mirada, diferentes visiones.

sábado, 2 de mayo de 2009

Los olvidados de la epidemia


Hoy no subire foto de personas con pánico influenzudo. Hoy los que nunca aparecen en las fotos de los diarios, son los que viven en el problema, los que sufren y los que padecen del sistema, los olvidados. Ellos, los mano de obra, los marginados de las orillas del río Santiago. Los que tienen el problema sanitario los 365 días del año y nunca son visitados, ni siquiera les regalan un cubrebocas, una aspirina. La gente muere, muere y muere. Nadie dice nada, nadie hace nada. Eso, no es una epidemía, no da puntos para las elecciones.

Mientras el veneno se respira, la gente muere de cancer y demás enfermedades. La influenza porcina practicamente sería una más...

Una sola mirada, diferentes visiones.

Influenza: los nombres de los muertos

Foto: César Huerta/Extensión Medios

Desfiladero
La Jornada

Jaime Avilés

Ante todo, el brote de influenza que ha cambiado la vida (y la muerte) del país, es una denuncia mundial del saqueo y la devastación que millones de mexicanos hemos sufrido despiadada y sistemáticamente a lo largo de los recientes 27 años y que hoy nos ha convertido en un foco de infección para la humanidad. Era lógico que ocurriera esto. No podía tener sino consecuencias catastróficas el ejercicio de una política irresponsable que empobreció a 100 millones de personas, día tras día, hasta no dejarle a las grandes mayorías hambrientas otra salida que la emigración o el narcotráfico.

Durante el sexenio de Vicente Fox, México recibió las más abundantes ganancias de su historia por la venta de petróleo en el exterior, pero no quedó absolutamente nada de eso: el grueso del dinero fue utilizado para devolver a los más ricos de los ricos los impuestos que habían pagado; el resto, la propina, está en las trancas y el estiércol de un rancho en Guanajuato, en las empresas de los hijos de Marta Sahagún y en las cuentas bancarias de los hombres y mujeres del régimen.

En cambio, aquí, no existe un solo laboratorio, ni siquiera en la UNAM, capaz de detectar la mutación de un virus como el de la influenza porcina, que tras el exterminio de cerdos ordenado por el fanatismo del gobierno de Egipto, ahora se llama A/H1N1, para que nadie culpe a nadie. Como bien lo han documentado Enrique Galván Ochoa y Luis Linares Zapata en las páginas de este diario a lo largo de esta semana insólita, en México existía una empresa paraestatal denominada Birmex (Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México), que según su portal electrónico surtía las vacunas, sueros, inmunoglobulinas y reactivos de diagnóstico que requieren los organismos públicos descentralizados de salud de los estados que integran la República Mexicana, y que en los hechos fue desmantelada por Fox.

Antes de éste, Zedillo acabó con el Instituto Nacional de Higiene y con el Instituto Nacional de Virología, que se dedicaban a la investigación científica de las cepas virales y al diseño de vacunas para combatirlas. Hoy no tenemos nada de eso. Los primeros casos de influenza en la ciudad de México no fueron detectados, entre otras cosas, porque la Secretaría de Salud no contaba con herramientas para identificarlos. Y no fue sino hasta días después cuando la multiplicación de los contagios y los primeros decesos movieron al médico del régimen –el siempre limitado y titubeante José Ángel Córdova Villalobos– a enviar muestras clínicas a laboratorios de Canadá, para que desde allá nos hicieran el favor de avisar qué era lo que estaba provocando esta gripe desconocida.

El planeta entero está asombrado porque, 10 días después del terrorista mensaje de Córdova Villalobos el jueves de la semana pasada a las 11 de la noche, el gobierno (o lo que que sea) de Felipe Calderón todavía no ha revelado cómo se llamaba ni siquiera una de las víctimas fatales del virus de la gripe mexicana, como tarde o temprano esta plaga será recordada por la historia. Después de un accidente aéreo, de un camionazo, de un terremoto, de una inundación, de un incendio, las autoridades suelen dar a conocer los nombres de los muertos. Pero en esta ocasión no lo han hecho y nadie sabe explicarse por qué.

No hace falta ser muy suspicaz para entender que si Calderón y su doctor se niegan a entregar esta lista de difuntos es porque ocultan datos claves que echarían por tierra su manejo del fenómeno mediante el pánico social. Por ello es fundamental que sepamos: cómo se llamaban los muertos, qué edad tenían, dónde vivían, cuál era su condición socioeconómica, a qué se dedicaban. En otras palabras, ¿en su casa contaban con agua corriente, excusado, regadera, piso de cemento y electricidad? ¿De cuántos miembros constaba la familia, cuántos dormían en un mismo cuarto, cada cuánto se bañaban? ¿Eran obesos, estaban desnutridos, cuántas veces comían al día, cuáles eras sus hábitos alimenticios? Al transitar por su barrio o pueblo, ¿pasaban cerca de criaderos de puercos, flotaba en el ambiente de su vida cotidiana excremento de aves o cerdos, trabajaban en contacto con vísceras de animales?

Una sospecha muy extendida en la sociedad mexicana –y que tarde o temprano se esclarecerá– es que los muertos de este brote epidémico pertenecen a las capas más desprotegidas de la población, es decir, que estamos ante una nueva enfermedad de la miseria, y como en México hay más de 50 millones de personas en situación de pobreza extrema, las medidas que se han aplicado hasta ahora –cierre total de escuelas, de restaurantes y bares, de oficinas públicas, de cines y teatros, de gimnasios y albercas, etcétera–, lo que en realidad pretenden es aislar a los más pobres de los que no lo somos tanto y, por supuesto, de los ricos.

En un acto más de autoritarismo, Calderón ha instaurado por sus pistolas el secreto funerario, violando el derecho a la información no sólo de los mexicanos sino de toda la humanidad. Mientras oculte datos elementales como los nombres de los muertos, el aparato del terror electrónico podrá seguir manipulándonos a sus anchas. ¿No será la hora de solicitar a nuestros amigos en todas partes una ola de solidaridad internacional en contra de esta forma de la censura? Exijamos la autopsia de esa franja de la sociedad mexicana que murió a consecuencia de esta gripe. ¿Tendremos que hacer plantones en el Zócalo, huelgas de hambre, bloqueos de carreteras o qué para que nos digan al fin cómo se llamaban los muertos?

En el continente americano, México es uno de los países más grandes y ricos en recursos naturales, pero una peste más voraz, destructiva y mortífera que la influenza de los puercos –la de los políticos neoliberales del PRI y del PAN, la plaga de los Salinas y los Zedillo, de los De la Madrid y los Fox, al servicio de un puñado insaciable de millonarios–, nos ha convertido en un país más débil, indefenso y hambriento que Haití, que apenas ocupa la mitad de una isla en el Caribe, o que la pobre Honduras, bananera sin bananas. ¿Por qué lo hemos permitido, por qué hemos tolerado que nos hicieran caer tan bajo? ¿Acaso nos equivocamos cuando salimos a las calles con banderas blancas a frenar la rebelión de los indios de Chiapas?

¿Por qué se alivian los que viven en mejores condiciones sanitarias? ¿Por qué han desatado la sicosis de que A/H1NI prefiere a los jóvenes entre 20 y 45? ¿Por qué nos hemos dejado convencer de ello si tampoco sabemos las edades de los muertos? Después de la campaña López Obrador es un peligro para México, después del fraude haiga sido como haiga sido, después de la violación de todas sus promesas empezando por la del empleo, después de la artificiosa guerra contra el narco para militarizar el país y tratar de afianzarse en el poder, a costa de la seguridad nacional junto con la de Estados Unidos, los mexicanos tenemos la claridad y la madurez necesarias para saber que Calderón es capaz de cualquier cosa: si un día se vistió de sargento para lanzar a las fuerzas armadas a una aventura trágica, ahora se pone la bata blanca de doctor para mantenernos en arresto domiciliario, sudando de pánico.

A raíz de esta gripe, dos nuevos objetivos aparecen en nuestra agenda ciudadana: exigir con todos los recursos a nuestro alcance que el gobierno (o lo que sea) entregue los nombres de los muertos, y movilizarnos por un cambio radical en materia de inversión para la investigación científica. Así como obligamos al espurio a construir una nueva refinería, ahora debemos luchar por nuevos laboratorios, y por la conservación de la filosofía, de la ética y de la estética entre las materias del bachillerato. ¡Basta, basta ya de una vez por todas, no soportemos un día más la tiranía de la ignorancia panista!


Una sola mirada, diferentes visiones.

viernes, 1 de mayo de 2009

Día 5 Influenza a la vista

Mira Máma, se acerca el virus. Ja lo bueno es que traígo tapabocas...


Una sola mirada, diferentes visiones.

México Profundo...



Entre las páginas del México Profundo, libro de Guillermo Bonfil Batalla, encontre la descripción de esta clase media mexicana:

Desraizada, la clase media baila al ritmo que le tocan, sin gana para recordar ni impulso para imaginar. Si otro es el México profundo, éste es el México de la superficie: superficial.

Sin lugar a dudas tiene razón, este libro que necesitamos leer todos los mexicanos y mexicanas para entender poco a poco la situación actual de nuestro país, territorio simulado y no conocido...

Una sola mirada, diferentes visiones.

Influenza Mentira

Influenza tapatía Foto: César Huerta/Extensión Medios


PorVictor Hernandez
SDP

El miércoles por la noche el ex-candidato presidencial panista, Felipe Calderón, apareció en cadena nacional para pedirle a la gente que no salga de vacaciones durante el puente del viernes primero al lunes cuatro de mayo. Insistió, además, en que la gente usara cubrebocas y en general siguó atizando el pánico colectivo que se ha destado gracias al mal manejo de la información por la influenza porcina que se ha dado en el país.

Ni dos horas habían pasado desde que Calderón hizo esa caden nacional cuando el diario El País, de España, soltó otra bomba más que volvió a poner en evidencia al gobierno panista. El diario más importante de España publicó las declaraciones del director de epidemiología de la Secretaría de Salud y Asistencia federal, Miguel Ángel Lezana, en las que afirmó que nadie en la SSA usa cubrebocas porque los cubrebocas no son efectivos contra el contagio de la influenza.

Lezana explicó que los cubrebocas no son efectivos por su porosidad y porque el virus de la influenza porcina no puede vivir en el aire por más de unos segundos. Que el verdadero riesgo está en los objetos. Ya que si alguien contagiado de influenza esturnuda y la saliva cae en un objeto, es más probable que el virus se mantenga vivo por hasta 48 horas en el objeto.

Peor: Lezana admitió con todo el cinismo del mundo que el gobierno federal le estaba recomendando usar cubrebocas a la población "para que esté tranquila". A pregunta expresa de por qué la recomendación, Lezana dijo:

"Bueno, es más una demanda de la población. La gente se siente más segura llevándolas, más tranquila, y no les hace ningún daño."

¿Una demanda de la población? Válgame. Entonces al gobierno federal le parece que es más sabia y docta en epidemias la histeria colectiva que sus propios epidemiólogos. Siendo ese el caso, tenemos entonces que en la SSA el PAN tiene a una bola de ineptos que en vez de darle tratamiento a la gente le da... pero el avión.

Para acabarla de fregar, el diario Los Angeles Times dio a conocer ayer una nota en la que revelaron que los científicos que estudian el virus de la influenza porcina está llegando al consenso de que la influenza estacional (la "normal" que la da a la gente todos los años) es más peligrosa que la influenza porcina.

"...Científicos que estudian el virus (de la influenza porcina) están llegando al consenso de que este cepa de la influenza--por lo menos en su forma actual--no está resultando ser tan fatal como las cepas que causaron algunas de las pandemias anteriores," dice la nota firmada por Karen Kaplan y Alan Zarembo.

"De hecho, la actual brote del virus H1N1, que emergió en San Diego y el sur de México a finales del mes pasado, tal vez no haga tanto daño como los brotes normales de infuenza que pasan cada invierno sin mucho escándalo."

¿Por qué entonces la insistencia del gobierno panista en llenar a la gente de miedo con esto de la influenza?

Con razón la gente ha estado se ha estado enviando decenas de miles de emails tachando a esto de la influenza como "influenza mentira". Simple y sencillamente está llegando el punto en el que la gente, harta de tanta desinformación y alarmismo, ya no le cree nada al gobierno panista.

Una sola mirada, diferentes visiones.

Audiolibro Recomendado del Mes

Compartimos el Libro: "De la dictadura a la Democracia" del autor Gene Sharp, en su formato audiolibro para nuestros estimados lectores. Un título imprescindible sobre los diferentes métodos que el autor propone para disolver dictaduras por medio de revoluciones pacíficas y acciones no-violentas. (son díez capítulos que se estarán subiendo hasta completar la carpeta):