martes, 28 de abril de 2009

Puso la OMS en evidencia al gobierno panista



Foto: César Huerta/Extensión Medios

Por Víctor Hernández
28 de Abril, 2009 - 00:00
SDP

Ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS) soltó una auténtica bomba que dejó muy en evidencia al gobierno panista de Felipe Calderón.

No fue la alerta de nivel 4 sobre la influenza porcina. Esa alerta lo que significa es que la influenza porcina es muy contagiosa, pero no letal.

No; la verdadera bomba fueron las declaraciones del experto en seguridad sanitaria de la OMS, Keiji Fukuda, quien aseguró que el virus de la influenza porcina es "suave" y que las personas que murieron en México presuntamente por influenza porcina tenían "otras patologías", es decir, otras enfermedades.

Fukuda hizo estas declaraciones para explicar por qué no le parecía recomendable que se emitieran restricciones de viajes o de comercio. De acuerdo con Fukuda, la medida no será de mucha utilidad ya que "el virus ya está muy extendido geograficamente."

De hecho, la OMS de plano dijo que en vez de enfocarse en tratar de contener el virus, los paises deberían enfocarse en tratar a la influenza con antivirales.

Es decir, la OMS virtualmente estaba diciendo que el virus de la influenza porcina no sólo no es grave, sino que las personas que supuestamente murieron por este virus en realidad tenían otros padecimientos que, se infiere, se agravaron con la influenza.

O en otras palabras, la alarma por la influenza en México está a muy poca distancia de resultar ser una tomada de pelo.

Ahora bien; para que la OMS pudiera determinar que los muertos por influenza porcina en México tenían otras enfermedades, forzosamente tuvieron que haber visto la información de los cuadros médicos de esas personas que estaban en poder de las autoridades de salud.

¿Por qué la secretaría de salud a cargo de José Ángel Córdova Villalobos nunca reveló al público mexicano esta información? ¿Por qué se quedó callado? Si de verdad es un médico competente, Córdova Villalobos debió haber sabido lo que la OMS dio a conocer desde antes de que llegaran a esa conclusión. Pero no lo hizo ¿Por qué?

Tal vez porque si hubiera dicho que la influenza porcina no era causa de alarma, hubiera quedado en evidencia que el gobierno federal panista no provee de los suficientes servicios médicos a una población mayoritariamente pobre y vulnerable a enfermedades no-letales como la influenza. Y que no los provee porque PAN y el PRI no han querido que los haya.

Tal vez porque si más gente se hubiera enfermado hubiera sido también muy notorio que el Seguro Popular no cubre a millones de mexicanos ya que no tienen dinero para pagar la cuota que el gobierno panista les exige para que se los puedan dar.

Tal vez porque hubiera sido más notorio que ante un cuadro de enfermedades causadas por la desnutrición o la falta de atención médica, lo que le urge a México no son cubrebocas, sino un gobierno que de verdad saque a la gente de la pobreza y le de cobertura médica gratuita tal y como se hace en paises como Inglaterra.

Tal vez porque sin una alarma por la influenza, Felipe Calderón no hubiera podido emitir un decreto para permitir los allanamientos a casas habitación disque para combatir la influenza sin que nadie le reclamara.

Tal vez porque sin esa misma alarma, el gobernador panista de Jalisco, Emilio González Márquez no hubiera podido ordenar cerrar los antros de Puerto Vallarta sin cerrar las escuelas.

Tal vez porque sin esa alarma no hubiera sido amedrentar a la población a tal grado que los hizo esconderse en sus casas y obedecer lo que les dijeran sin chistar.

Tal vez porque hubiera quedado claro que en un estado fallido la gente se muere por enfermedades que en otros paises no matan a nadie.

Ahora tanto el gobierno panista como los medios pretenden lavarse la cara por la crisis de pánico que causaron sin motivo real dando las cifras de recuperación de los pacientes que debieron haber dado desde hace tres días.

Sí; tanto Córdova Villalobos como los medios ahora se están enfocado ahora en decir que ya está bajando el número de enfermos de influenza. Lástima que no dijeron eso ayer en la mañana cuando se les ocurrió alarmar a todo el país suspendiendo clases en toda la república.

José Ángel Córdova Villalobos debe renunciar a la Secretaría de Salud por inepto. Y Calderón debe reunciar a ser el titular del ejecutivo por haberse colgado del pretexto la influenza para violar la constitución mediante un decreto que autoriza los allanamientos de morada sin un motivo real.

Dudo que vayan a renunciar por esto--a pesar de que causaron una de las crisis de miedo más fuertes en tiempos recientes a nivel nacional e internacional--por lo cual solamente hay un camino para evitar que gente como ellos vuelvan a estar en el poder: no votando nunca más por los partidos que los llevaron al poder: el PAN y el PRI.

PD: el mensaje para celular de hoy:
La gente de lo que se muere es de pobreza, no de influenza. No votaré por el PAN ni por el PRI. Reenvía.

PD2: Pierde DF 728 millones de pesos a diario por el miedo que causó el gobierno por la influenza. Malo que fuera por un plantón en Reforma. Entonces sí se quejarían los panistas.

Una sola mirada, diferentes visiones.

Día 2 Influenzados pero refrescados

Con el calor encima y la fractura del cuello que más da disfrutar de una rica paleta helada, aunque la Influenza este rondando en algún lugar. (o en nuestras cabecitas)


Una sola mirada, diferentes visiones.

lunes, 27 de abril de 2009

En Guadalajara fue...


Hoy la epídemia de pánico llego a tierras tapatías. La gente abarrotó las farmacias de la ciudad en busca de los famosos tapabocas que no aparecen por ningún lado. Las vitaminas fueron de lo más buscado por los enfermos "en potencia". Quizás mañana que vaya al mercado no habrá más espinacas de Popeye el marino...

Una sola mirada, diferentes visiones.

domingo, 26 de abril de 2009

Diferencias entre un catarro común y la Influenza porcina


Es frecuente que se confunda al -catarro común- con la influenza, por lo que la instancia rectora en salud, a diseñado una comparación de signos y síntomas que muestran la diferencia que existe entre ambas enfermedades las cuales le menciono a continuación: A) para Catarro Común y para Influenza:

1. Fiebre: A) poco frecuente en adolecentes y adultos y en niños puede llegar hasta 39ªC / generalmente mayor a 39ªC y elevarse hasta 40ªC (con duración de 3-4 días).
2. Cefalea: A) rara / se presenta en forma brusca y es muy intensa +++.
3. Mialgias: A) leves a moderadas / generalmente son muy intensas.
4. Cansancio y Debilidad: A) leves a moderados / a menudo son intensos y pueden durar 2-3 semanas.
5. Postración: A) nunca / es de inicio brusco y muy intensa.
6. Congestión nasal: A) es frecuente / algunas veces aparece.
7. Estornudos: A) frecuentes / algunas veces aparece.
8. Odinofagia: A) a menudo / algunas veces
9. Tos: A) tos leve a moderada / se presenta casi siempre y puede ser muy intensa
10. Complicaciones: A) congestión nasal, dolor de oído, etc. / neumonía (que puede presentar un riesgo para la persona).

DRA. ISABEL NIEVES VENEGAS
Directora de Operación de los Servicios de Atención Hospitalaria
Dirección General de Coordinación de los Hospitales Federales de Referencia
Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad
Secretaría de Salud

Tomado del foro de la Secretaria de Salud
http://foros.calderon.presidencia.gob.mx/read.php?2,5,692#msg-692

Una sola mirada, diferentes visiones.

Influenza El día que la ciudad se escondió

Foto tomade de Shesicka


Millones de habitantes del DF se quedan en sus casas; avenidas desiertas, parques y paseos, solos. La gente de la calle, en su rutina

Juan Arvizu Arrioja
El Universal
Ciudad de México Sábado 25 de abril de 2009

El jinete del contagio cabalgó en la ciudad de México por avenidas semivacías, aceras desiertas de peatones, pasó frente a lugares de reunión cerrados o poco concurridos. Este fue el sábado en el que la metrópoli se escondió del virus de nueva generación que ha venido al mundo.

Millones de habitantes evitaron salir de sus casas, como lo recomendaron las autoridades sanitarias. Muchos otros fueron al trabajo, a atender asuntos, o pasear y comer como en un día de descanso. Pero este segundo día de alerta sanitaria fue muy diferente.

Por primera vez que se recuerde, la Ciudad de México quebró su rutina de paseo y diversión de manera radical. Hubo una minoría que no tuvo donde ir: los habitantes de la calle, los vagabundos, niños sin familia, ancianos que se han quedado sin nada. Perdidos habituales en la multitud, hoy los menesterosos estuvieron visibles en las esquinas poco concurridas.

Aquella crónica musical de Chava Flores, de "Sábado, Distrito Federal", que cuenta: "desde las diez ya no hay donde parar el coche", por obra del virus de la influenza se esfumó. Había espacio suficiente para salir a rodar lento; aprender a manejar; estacionar el automóvil en el lugar soñado.

Masarik, por ejemplo, la avenida más "nice" del país, donde rugen los motores de autos ultraarchideportivos, era una plaza a disposición de quien fuera. Los acomodadores de coches charlaban entre ellos, agitaban los brazos en vano para atraer automovilistas de paso.

Meseros, floristas, vendedores de golosinas veían pasar el tiempo.

Los taxistas de la zona de Polanco con sus vehículos en formación se afligían. Un día perdido por completo. Ni hablar. La historia cotidiana al revés de lo que cantaba don Chava Flores: "Ni un ruletero que lo quiera a uno llevar".

Había lugar para estacionar hasta un tráiler. Y para caminar en las aceras. Rumbo a la sinagoga de Masarik y Sócrates familias judías cumplían su descanso en una ciudad que permanecía en sus casas.

En las calles cercanas a Masarik, como Julio Verne, Virgilio, Anatole France, la zona de restaurantes daba muestra de su éxito, con llenos de excepción. Cláxones, "viene-viene", "pase usted, jefe", daban el tono de un sábado por la tarde en Polanco.

A pesar de la incertidumbre que ha traído el virus A/H1N1, transcurrieron horas de quietud urbana, como nunca. El circuito interior estaba solitario, como el Paseo de la Reforma con el Ángel de la Independencia, el símbolo de los festejos, las victorias de los habitantes de la urbe, convertido en postal sin gente, abandonado.

Y la avenida Juárez, el paso obligado de marchas y lugar de nudos viales, redujo su palpitar. No parecía la célebre vía de acceso al Zócalo, al corazón del país, a la zona comercial popular de mayor afluencia: "Un hormiguero no tiene tanto animal".

Y las aceras muy anchas del Paseo de la Reforma sin un alma a la vista. Es el efecto de la influenza, en el segundo día de alerta. El hormiguero está vacío.


Una sola mirada, diferentes visiones.

No es una epidemia

Desfiladero

No es una epidemia

No es una epidemia

No es una epidemia

Jaime Avilés

La Jornada
Foto
En el Zócalo capitalino, un vendedor ambulante ofrece cubrebocasFoto Roberto García Ortiz

En su conferencia de prensa de ayer a las dos de la tarde, el secretario de Salud, José Angel Córdova Villalobos, afirmó que el virus de influenza porcina que ha ocasionado al menos 20 muertes en el valle de México se transmite de humano a humano, y no sabemos de ningún caso en que las personas infectadas hayan estado en contacto con cerdos. Por lo cual recomendó que sigamos comiendo productos derivados de esos animales. Pero al mismo tiempo que así hablaba el funcionario calderónico, la agencia alemana de prensa, Dpa, distribuía información del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCPE) de Estados Unidos, que entre otras cosas reveló lo siguiente:

En ese país, desde diciembre de 2005 hasta febrero de 2009 se han confirmado 12 casos de humanos infectados con el virus de influenza porcina; todos, excepto uno, en personas que habían tenido contacto con cerdos. No hay evidencia de transmisión de humano a humano. El CCPE añadió: Cuando una cepa de influenza comienza a infectar a las personas y cuando adquiere la capacidad de transmitirse de una persona a otra puede desatar una pandemia. ¿A quién le creemos?

El virus en cuestión, clasificado como A-H1N1, en las últimas semanas infectó a siete estadunidenses, de los cuales todos ya se curaron. El CCPE sospecha que podría ser el mismo que causó 16 muertes en México y quizá 45 más. Según Córdova Villalobos, los decesos registrados en el valle de México son 60, pero en sólo 20 casos se ha identificado a plenitud el nuevo virus de la influenza porcina. Como salta a la vista, 20 o 60 o incluso 200 víctimas de un virus, en una población de 24 millones de habitantes, no constituyen una epidemia, sino apenas un brote de enfermedad.

Desde la sede de la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York, una lectora asidua de esta columna envió una copia del informe restringido sólo para uso de funcionarios de la ONU en México a propósito de la influenza estacional. El documento, que circula desde ayer en la tarde, dice así:

Tomando en cuenta la situación de influenza en el país, la cual está siendo atendida por la Secretaría de Salud en coordinación con la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, se recomiendan las siguientes medidas: mantenerse alejado de las personas que tengan enfermedad respiratoria. Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón. No saludar de beso ni de mano. No compartir alimentos, vasos y cubiertos. Ventilar y permitir la entrada de sol en las casas, oficinas y en todos los lugares cerrados. Mantener limpias las cubiertas de cocina y baño, manijas y barandales, así como juguetes, teléfonos y objetos de uso común.

Agrega: En caso de presentar un cuadro de fiebre alta de manera repentina, tos, dolor de cabeza, muscular o de articulaciones, se deberá acudir de inmediato a su médico o a su unidad de salud. Luego vienen estas palabras en letras muy negras: En caso de corroborarse la enfermedad, para no contagiar a otros, se recomienda, y en letras normales de nuevo enlista: Visitar al médico para que establezca diagnóstico y tratamiento. Quedarse en casa y mantenerse en reposo hasta que no haya síntomas. Cubrirse nariz y boca al toser o estornudar. Utilizar cubrebocas. Tirar el pañuelo desechable en una bolsa de plástico. Estornudar sobre el ángulo interno del codo (sic). Una vez transcurridas 24 horas sin ningún síntoma se puede regresar a las labores habituales.

Por último, el informe observa que la vacuna que se aplicó en diciembre de 2008 es la misma que se está aplicando en el presente año y no es necesario revacunarse en este momento. Nota: recomendamos estar atentos a las instrucciones y recomendaciones de la Secretaría de Salud.

Tremendismo inaceptable

La sobriedad de esa carta dista del tremendismo que Córdova Villalobos, el gobierno (o lo que sea) de Felipe Calderón, y los medios electrónicos a su servicio fomentan desde el jueves por la noche. Para la ONU no hay ninguna epidemia. Sus funcionarios en México no tienen prohibido ir al cine o al teatro o a estadios o a bares y restaurantes. Deben, eso sí, alejarse de personas enfermas de las vías respiratorias, y aislarse de inmediato si ellos mismos padecen alguna afección de este tipo. Ver al médico, aceptar un tratamiento y quedarse en reposo hasta que se alivien. Punto.

Eso sí, de acuerdo con nuestra lectora neoyoquina, están en alerta desde ayer. Su contrato los obliga a contestar el teléfono a cualquier hora de la noche, y a presentarse a su centro de trabajo o donde les indiquen. En el hipotético caso de que mañana hubiese, por decir una cifra, 150 mil personas infectadas que de repente podrían requerir atención médica en clínicas y hospitales, tienen que estar disponibles. Nadie sabe cuál es la difusión actual de la enfermedad. Ese es el gran enigma que pende sobre México, y que el mundo contempla atento. Pero, por fortuna, en muy pocos días quedará despejado.

Todos los virus de la influenza son aeróbicos, es decir, sobreviven en contacto con el aire hasta por 72 horas. Pueden resistir sobre una superficie como la del teléfono, el barandal, las manijas, el interior del coche, etc., y se debilitan o mueren con la luz solar. Pero como penetran en el organismo humano por la boca y por la nariz, no hay que olvidar las recomendaciones de no saludar de mano o de besito, lavarse las manos varias veces al día, no acercarse a los que estornudan o ya de plano tirarse al suelo en posición pecho a tierra si alguien con quien hablamos de repente lo hace (ay, sí).

Debemos estar atentos y ser cuidadosos, pero también tomar en cuenta que los funcionarios de la ONU poseen los seguros de gastos médicos y de vida más caros del mundo, y que sus jefes no los pondrían en riesgo aconsejándoles medidas precautorias inferiores a los mínimos de seguridad, porque si éstas resultaran insuficientes las pérdidas económicas serían desastrosas. Así que, en serio, no permitamos que nadie nos manipule mediante el tremendismo, del que ha hecho uso, de manera irresponsable y sospechosa, el secretario de Salud.

Si el jueves a las cuatro de la tarde –como reveló ayer en su conferencia de prensa–, Córdova Villalobos ya sabía que el virus de la influenza porcina era de una cepa nueva y capaz de ocasionar una epidemia, ¿por qué esperó hasta las 11 de la noche para anunciar la suspensión de clases en todos los planteles del valle de México?

Al cierre de esta edición, desde Washington, un experto de la Organización Mundial de la Salud, entrevistado por Carmen Aristegui aseguró que no existe ningún antiviral que sea eficaz para combatir a la cepa A-H1N1 recién descubierta. Esto desmiente la falacia que Córdova Villalobos dijo en la tarde, en su conferencia de prensa, cuando afirmó que se cuenta con antivirales suficientes y adecuados para hacer frente a la enfermedad: hay un millón de dosis y van mil casos de contagio. Sí, pero ninguna de esas dosis sirve para nada.

Postdata: profesores y estudiantes del Politécnico preparan medidas para exigir la renuncia de Fernando Sariñana a la dirección de Canal 11. La semana próxima, cuando se normalicen las cosas, empezarán a actuar.



Una sola mirada, diferentes visiones.

sábado, 25 de abril de 2009

La influenza y el miedo: ¿a quién le conviene?

Foto tomada de Eneas


Por Renegado Legítimo
SDP
25 de Abril, 2009 - 16:25

Viernes 24 de abril, 3 de la tarde. Bajo a comer al restaurante del hotel donde me encuentro en un curso toda esta semana. El televisor, sintonizado en CNN en español, transmite en vivo la rueda de prensa de las autoridades sanitarias federal, del DF y del Estado de México. José Angel Córdova Villalobos, secretario de Salud del gobierno espurio, da a conocer las últimas noticias sobre el brote de influenza que afecta a la zona centro del país. Los comensales permanecen atentos, el ambiente se percibe pesado. Comento con una compañera: ¿qué opinas? Su respuesta es elocuente: "sin duda, la epidemia es real. Lo que me sigue haciendo ruido es el pésimo manejo que le han dado a todo esto. ¿Quieren tranquilizar a la población, o al contrario? No sé quién crea que gana algo con todo esto". Yo sí sé, pero me quedo callado.

7 de la tarde.- Abordo el metro para pasar al centro, tengo que comprar todavía algunas cosas antes de salir de viaje a Veracruz. Me enfrasco en la lectura de La Jornada; el editorial da cuenta del atropellado manejo de información que han hecho las "autoridades" federales y se pregunta lo mismo: ¿por qué? Levanto la vista, y veo un cuadro escalofriante: frente a mí, un niño de no más de 7 años me mira fijamente, su carita cubierta por un tapabocas azul. Tomándolo de la mano, su madre, también cubierta con tapabocas, se distrae leyendo un TV Notas. El joven sentado a un lado mio, también usa el trapito azul cubriendo la mitad de su cara. El de más allá, lo mismo; el del extremo del vagón, también. Súbitamente caigo en la cuenta: de 30 o 40 personas que vamos a bordo, cuando mucho somos 5 o 6 quienes no usamos el tapabocas. Me siento como en una escena de la película Epidemia. Lejos de sentir temor a contagiarme de algo, me pongo a pensar en el pánico colectivo que las supuestas autoridades de salud han dicho querer evitar, y que en realidad han fomentado de manera tan efectiva.

7:30 de la tarde.- Mientras cruzo la Alameda Central rumbo a la esquina de Bellas Artes, voy pensando en el libro que deseo comprar en Gandhi, y de manos a boca me encuentro con dos soldados que se acercan a mi. Lo primero que pienso es: "ya llegaron los retenes también al DF" e instintivamente me hago para atrás. Uno de los soldados, medio desconcertado, extiende su mano: me ofrece un tapabocas. Sorprendido, pero con amabilidad, lo rechazo. Así que por esto es que medio mundo trae puesto el trapo azul en la cara. Quien ideó esto sin duda es inteligente: aprovechando el pánico colectivo, sacan al Ejército a reivindicar su imagen, lastimada por los innumerables abusos en los inconstitucionales retenes y operativos en que lo han metido con el pretexto de la lucha contra el narco. De pasadita, mandan el mensaje a la ciudadanía: las autoridades civiles no pueden con el problema, pero aquí está la milicia salvadora. ¿A quién le conviene todo esto?

Central de Autobuses, 11 de la noche.- La misma escena que he venido observando en la ciudad, decenas de personas con la cara cubierta por el omnipresente trapito azul, esperando salir a sus destinos de viaje. Abordo el camión que ha de transportarme al puerto; mi compañero de asiento usa el trapo. Me ve, con cierta desconfianza. Por puro ánimo de joder, toso de manera artificial y escandalosa. No menos de tres pasajeros voltean a verme suspicazmente. Mi compañero de asiento de plano se voltea hacia la ventanilla e intenta dormir. Los minutos pasan. Va a ser un largo viaje, sin duda.

¿A quién le conviene todo esto?

Una sola mirada, diferentes visiones.

El 22 de Abril tampoco se olvida


En aquél 22 de Abril de 1992 las sombras se dispersaron en los barrios populares de la ciudad. La gente entristecío y los gobiernos enmudecierón. Las calles bombardeadas sin guerra de por medio narraban la tragedía que a 17 años aún no se esclarece...

El PRI calló y cayó. Una parte de la ciudad explotó. Y el PAN prometío condenar a los culpables, obtuvo el poder yguardo silencio para siempre. Hoy no existe más el 22 de Abril, hoy es el Día Estatal de la Prevención de Desastres en Jalisco.


Una sola mirada, diferentes visiones.

viernes, 24 de abril de 2009

Etilio Chinga a la tuya

Y el pueblo en aquellos días según el zorro salio a las calles y se la regreso...

Seguramente eso dolío más que una simple mentada de madre. A él, se la recordarón miles de veces más...


Una sola mirada, diferentes visiones.

jueves, 23 de abril de 2009

Un año de la mentada Emiliana

Hace un año el que se dice gobernador de Jalisco Emilio González Márquez le mentó la madre a sus gobernados. Con unas copitas de más Emilio el dadivoso había otorgado 90 millones de pesos del erarío público a la iglesia católica para la realización del santuario de los martíres.

Hoy a pesar de la inconformidad de los jaliscienses todavía restán más de 3 años de administración y despilfarro en botellas de tequila, que seguramente Emilio (mejor conocido como Etilio) necesita para que su cuerpo se mueva por el estado.


Una sola mirada, diferentes visiones.

miércoles, 22 de abril de 2009

Mi ciudad


El centro es el mejor lugar dónde puedes estar, ahí converge toda la gente. Durante el día las calles están repletas de personas que habitan por todos los rincones de la ciudad y municipios vecinos. Por las noches la soledad abruma y quizás el vampiro del Panteón de Bélen sale en busca del alimento deseado y regresa en la madrugada para guardar las apariencias. Vampiros hay muchos, doble cara también.


Foro Internacional de Fotoperiodismo




Una sola mirada, diferentes visiones.

Tarde Tapatía

Las tardes tapatías en los fines de semana son tradicionales. Va toda la familia unida a la plaza tapatía donde admiran los edificios y se encuentran con payasos, dibujantes y demás. Siempre acompañados de la nieve que refresca las tardes del verano.


Una sola mirada, diferentes visiones.

Días aquellos...

Últimamente los recuerdos me trasladan a la época de la primaria. Aquellos días donde nos olvidábamos de las crisis y devaluaciones, que hacíamos honores a la bandera y cantábamos fuerte y alto por amor a nuestro país. Hoy me pregunto sí lo hacemos como antes, con tanta alegría y con tanto fervor.


Una sola mirada, diferentes visiones.

martes, 21 de abril de 2009

Paris je t'aime


Aquí van algunos cortometrajes que vienen en el largometraje de la pelicula París te amo. Esta pelicula fabulosa que muestra la cultura de una ciudad francesa considerada como la más romántica del mundo...

Una película de:

Olivier Assayas, Frédéric Auburtin, Gurinder, Sylvain Chomet, Ethan Coen & Joel Coen, Isabel Coixet , Wes Craven, Alfonso Cuarón, Gérard Depardieu , Richard LaGravenese, Vincenzo Natali, Alexander Payne, Bruno Podalydès, Walter Salles, Oliver Schmitz, Nobuhiro Suwa, Daniela Thomas, Tom Tykwer, Gus Van Sant


Sinopsis

Dieciocho episodios dirigidos por un equipo internacional de veinte directores. Cada historia está basada en un barrio distintivo de la capital francesa. Un sólido elenco apoya este mosaico de historias parisinas, que van desde la comedia ligera al drama desgarrador y que muestran de manera convincente la belleza que aún previve en la capital del amor. .










Una sola mirada, diferentes visiones.

Camino, caminante.


Hoy me he puesto a pensar en que a diario

recorro distintos caminos, algunos de ellos nuevos para mi,

algunos otros mas conocidos que nada.


Lo mas interesante es que aunque mas de algun camino

me lleve al mismo lugar, el recorrido siempre es diferente.

Y pienso que es por la forma en que se recorre la vereda...


Pero hay un camino, que recorremos a diario, y asi lo hagamos

mil formas distintas el resultado siempre sera el mismo...


Llegaremos a ningun lugar, pues ese camino es la vida,

y por mas que tratemos de buscar una alternativa para recorrela

esta ya nos tiene listo el fin del camino...


Un fin que no siempre es alegre para todos, y que muy pocos

tienen la dicha de encontrar y y contar a los demas.


Ama tu vida, no intentes encontrarle la conclusion,

recuerda que para encontrar el resultado de la ecuacion

hay que despejarla primero sus variantes...


Jose Luis Hurtado Martinez.


Una sola mirada, diferentes visiones.

No apareces...



Hay veces que me siento como el perro que espera la llegada de su dueño. Un perro que se alimenta poco a poco de esas esperanzas para poder vivr isin nada que perder y nada que ganar.

Esa espera de saber que tan sólo así encontrará un poco de sí.Porque quizás el dueño nunca regresará con las croquetas de la vida, con el amor y el cariño que siempre imaginariamente estuvo ahí. Qué más da esperar el regreso del amor...

Una sola mirada, diferentes visiones.

lunes, 20 de abril de 2009

Soledad andante

Las calles de la soledad me preguntán por tí.


Una sola mirada, diferentes visiones.

le tite e belle


Porque mirar de frente a la vida,
si cuando hay algun problema y deseas encararla
esta se agacha y solo te vuelve la espalda!!?

Para que seguir por el camino recto,
si andando por el de las curvas comprendes mejor este mundo
llamado vida!!

Con que fin seguir siendo fiel a lo que amas,
si lo que en verdad amas es a lo que mas dañas??
y si lo amado es lo mas buscado y lo mas desado
ajenamente!!...

La vida solo es una jugada cruel del destino, una pequeña trampa,
un estrecho camino en medio del bosque o una ligera loma
junto a la cabaña deñ abuelo.

Pero de igual forma, hay que vivirla, jugarla o sentirla...


Cuando creas que la vida es cruel, no pienses en ella como una cosa divina,
piensa que solo es es pieza del rompecabezas que siempre se extravia
despues de haber estado varios años guardado...

Jose Luis Hurtado Martinez.



Una sola mirada, diferentes visiones.

El infinito Galeano


Jaime Avilés

La Jornada Semanal

No todos sus lectores saben que Eduardo Galeano en realidad se llama Eduardo Hugues Galeano, o que nació un 2 de septiembre, o que a los catorce años trabajaba como mensajero de un banco donde preparaba café y después lo hervía para provocarle diarrea al director. Tampoco todos sus lectores saben que en aquellos tiempos de 1954, mientras se ganaba el pan como aprendiz de banquero, Galeano comenzó a dibujar cartones políticos que publicaba en El Sol, un periódico socialista de Montevideo, o que los firmaba como Gius , debido a las dificultades fonéticas del apellido galés Hugues, o que de alguna manera creía que su destino era ser artista plástico.

No todos sus lectores saben que en 1959, a los diecinueve años, ante la imposibilidad de ser Eduardo Hugues y expresarse dibujando, y agobiado por la incapacidad de escribir, pues nada deseaba más ardientemente que tejer ideas e historias con palabras, Galeano se encerró en un hotel de la calle Río Branco de Montevideo y se tragó puños de veneno “como para matar un caballo”, o que despertó varios días más tarde en la sala de presos del hospital Maciel, con la piel quemada, él mismo lo confiesa, “por el ácido de las meadas y la mierda que el cuerpo había seguido echando por su cuenta, mientras yo dormía mi muerte en el hotel”.

No todos sus lectores saben estas cosas porque forman parte de Días y noches de amor y de guerra, de todos sus libros mi favorito, aunque sea también el menos conocido en México, a juzgar por su corto número de reimpresiones en Ediciones Era (iban once en 2005), que no son nada comparadas con las que han acumulado a la fecha su temprano clásico, Las venas abiertas de América Latina, los tres tomos de Memoria del fuego, El libro de los abrazos y El futbol a sol y sombra.

Por todo lo anteriormente expuesto y actuado, muchos de sus lectores mexicanos ignoran que, al volver a la vida en aquel hospital, Galeano pensó que estaba en un mercado de Calcuta. “Veía tipos medio desnudos con turbantes, vendiendo baratijas. Se les salían los huesos, de tan flacos. Estaban sentados en cuclillas. Otros hacían danzar a las serpientes con una flauta.”

Pero no fue sino a raíz de aquella experiencia, aquel terrible rito de paso, del que salió “con los ojos lavados” para volver a mirar el mundo por primera vez, cuando descubrió algo fundamental para él como artista y para nosotros sus lectores, que nos beneficiamos de su trabajo: dejó atrás al dibujante Gius y al adolescente Hugues, para convertirse en Galeano. En Días y noches de amor y de guerra lo relata así: “Entonces pude escribir y empecé a firmar con mi segundo apellido, Galeano, los artículos y los libros.” Aunque sólo dieciocho años después, desterrado en Cataluña con su Helena propia, agrega, “me di cuenta de que llamarme Eduardo Galeano fue, desde fines de 1959, una manera de decir: soy otro, soy un recién nacido, he nacido de nuevo”.

LOS DÍAS Y LAS NOCHES

Días y noches de amor y de guerra apareció en 1978, bajo el sello de la editorial Laia, que en catalán significa eulalia, que en griego se traduce como “la bien hablada” o la que tiene “buena lengua”. Eduardo y Helena habían escapado de Argentina a finales de 1976 o muy al principio de '77, eso no lo tengo claro, pero no me cabe duda alguna de que si se hubieran quedado un poquitito más habrían corrido la suerte de Haroldo Conti y de Rodolfo Walsh, y de las 30 mil personas que la dictadura de Videla desapareció y asesinó, mientras la dictadura de Pinochet borraba del aire y de la luz a 5 mil chilenos, y la dictadura uruguaya hacía lo propio, en menor escala, toda proporción guardada, con sus mejores ciudadanos.

Fotos: José Carlo González/ archivo La Jornada

En la España de 1977, reconvertida apenas en reino de Juan Carlos i, tras la lenta y dolorosa y vengadora agonía del monstruo de Franco, apaleado por los golpes de tantas muertes, de tantas pérdidas, de tantos años de convivencia cotidiana con el terror, Galeano se refugió con Helena en Calella de la Costa , un puertito de Cataluña, y en un acto de catarsis para aliviarse de la asfixia, escribió de prisa, con visible urgencia, Días y noches de amor y de guerra, su libro de llegada al exilio, en el que recupera su fallida vocación de artista plástico, para construirlo pintando cuadros verbales de hondo aliento poético, cuadros independientes entre sí pero vinculados con el tema general de la nostalgia, de la derrota, del desgarramiento, pero nunca de la desesperanza.

Esos cuadros, que terminan colgados en las páginas del libro como si estuvieran en los muros de una galería, evocan muchas cosas importantes en la vida de ese joven escritor de treinta y siete años, pero no organizan, ni pretenden, los datos de su breve pero intensa hoja de vida marcada por la precocidad. Me explico: si a los catorce ya es mensajero de banco, caricaturista político y militante socialista, a los veinte, don Carlos Quijano, uno de los intelectuales más sólidos y respetados de Uruguay, que por cierto murió exiliado aquí en México, lo nombra jefe de redacción de la prestigiosa revista Marcha, en la que Juan Carlos Onetti escribía la columna de Periquito el Aguador. Allí Galeano se hizo amigo, confidente y, a veces, arcángel guardián de Onetti, que vivía deprimido. En Días y noches de amor y de guerra lo pinta de cuerpo entero en tres páginas que resumo en el siguiente párrafo:

Lo encontré tumbado en la cama. Pasaba largas épocas así. Creo que todavía tenía junto a la cama el alambique de cristal que le evitaba el esfuerzo de servirse vino. Le bastaba con mover apenitas la mano: el vaso presionaba una válvula y se llenaba de vino. Tomaba vino ordinario, de esos que te hacen mear violeta, y engullía pastillas para estar siempre dormido. Pero a veces estaba despierto y a eso él lo llamaba insomnio... Aquella vez le abrí la ventana y las persianas, y el golpe de la luz del día casi lo mata. Nos puteamos un buen rato. Le ofrecí murciélagos. Le conté chistes y chismes... Sabía, sé, porque lo conozco y lo leo, que el Viejo tiene su cuerpo huesudo lleno de demonios que lo acosan y le revuelven las tripas y le hunden puñales y es para ver si consigue marearlos que él se llena el cuerpo de vino y de humo, con los ojos clavados en las manchas de humedad del techo. Dormir, tal vez soñar, es una tregua. Las novelitas policiales que lee son una tregua. Escribir es también una tregua y, quizás, el único triunfo que le está permitido. Entonces, cuando escribe, él se alza y convierte en oro su mugre y su ruina, y es rey.

Juan Carlos Onetti y Juan Rulfo son los dos más grandes narradores de habla hispana que dio el siglo XX, digan lo que digan al otro lado del charco, donde inventaron esta lengua que nos comunica pero que no fueron capaces de escribir, ni de lejos, como nuestros inmensos y atormentados Juanes. Galeano lo sabe y no por nada, en Días y noches de amor y de guerra colgó juntos los cuadros en que los pintó separados, cada cual en su respectivo infierno. Acerca de Rulfo son estas líneas:

Juan Rulfo dijo lo que tenía que decir en pocas páginas, puro hueso y carne sin grasa, y después guardó silencio. En 1974, en Buenos Aires, Rulfo me dijo que no tenía tiempo de escribir como quería, por el mucho trabajo que le daba su empleo en la administración pública. Para tener tiempo necesitaba una licencia y la licencia había que pedírsela a los médicos. Y uno no puede, me explicó Rulfo, ir al médico y decirle: “Me siento muy triste, porque por esas cosas no dan licencia los médicos.”

CON LAS VENAS ABIERTAS

En 1962, Galeano publica su única novela, Los días siguientes, que nunca he visto y de la que nada sé. En 1963 conoce a Salvador Allende y lo acompaña en un largo viaje por los fríos del sur de Chile. En 1964 renuncia a Marcha para asumir, teniendo sólo veinticuatro años, la dirección del periódico Época, y con ese cargo viaja a La Habana para entrevistar al Che Guevara, a quien encuentra vestido de beisbolista y, en nombre de la pasión congénita de los oriundos del Río de la Plata por el futbol, lo llama, en broma, “traidor”. Guevara le confiesa: “Cuando era presidente del Banco Central de Cuba firmé los billetes con la palabra Che, para burlarme, porque el dinero, fetiche de mierda, debe ser feo.”

En 1966, al salir de la dirección de Época , Galeano sigue haciendo periodismo, viaja a todas partes, se casa con Graciela, tiene tres hijos, que actualmente, según dice, “ya son más viejos que él”, y en 1971 publica Las venas abiertas de América Latina, que de inmediato se vuelve un clásico. Ese libro, que todos los lectores de Galeano conocemos bien, es el producto de una vasta investigación en los archivos de la dominación colonial española en este continente, pero también es una denuncia de la explotación y el saqueo que sufrieron nuestros pueblos, y del derroche absurdo que el trono de España cometió para financiar sus guerras y, sobre todo, sus pachangas, que acabaron hundiéndonos en la miseria, el atraso y la ignorancia, mientras ellos, en las cortes de Cádiz y en los palacios de Madrid, se miraban en los espejos y veían sus rostros deformados por el embrutecimiento, autoexcluidos de Europa y del futuro.

Con toda razón, cuando un amigo mío en Buenos Aires leyó Las venas abiertas ..., me dijo: “Si en lugar de España nos hubiera conquistado Inglaterra seríamos Australia.” Hoy, ese libro traducido a más de veinte lenguas, reactualiza su vigencia, porque las causas de la crisis económica del hoy por hoy son, otra vez, la concentración demencial de la riqueza en unas cuantas manos, el despilfarro ilimitado en cosas de lujo inútiles, el financiamiento de guerras perdidas de antemano y, antes y después de todo, el desprecio por los demás, empezando por los pobres, por los indios, por los negros y por todos los que no son blancos; es decir, el desprecio por la inmensa mayoría de la humanidad. Y vaya que de esto sabemos en México, donde más del ochenta por ciento del dinero depositado en los bancos se aglutina en menos del dos por ciento de las cuentas de ahorros.

LA MEMORIA Y EL FUEGO

Perseguido por la dictadura militar uruguaya, que quema y prohíbe sus libros, Galeano funda en 1973, en Buenos Aires, la revista Crisis , que exhala un aire de renovación en el periodismo latinoamericano y nos enseña a ver la realidad con otros ojos. Crisis no sólo publica los ensayos más deslumbrantes de los intelectuales del Cono Sur, sino que recoge los mensajes de las pintas callejeras, la voz de las bardas urbanas, y hace reportajes sobre temas que a nadie se le habían ocurrido. No creo que alguien pueda negar que la inteligencia, la elegancia, el humor irónico, la ruptura de Crisis con el punto de vista “objetivo” impuesto como falso dogma por el periodismo gringo, influyeron en la transformación que el periodismo mexicano empezó a experimentar a partir de 1977 con el nacimiento del unomásuno de Manuel Becerra Acosta, antecesor de La Jornada.

Crisis duró tres años. En 1976, tras la desaparición del escritor Haroldo Conti, Galeano y sus amigos cerraron la revista y tiraron la llave al Río de la Plata. En Calella de la Costa , alentado por la adquisición y el dominio de la nueva arquitectura literaria que descubrió en Días y noches de amor y de guerra, emprende la tarea de escribir una obra monumental: Memoria del fuego. Ésta, para no tardarse diez años en llegar a la imprenta, se divide en tres tomos. El primero, que aparece en 1982, es Los nacimientos, y constituye un esfuerzo de recopilación mitográfica sobre los orígenes de los animales, las plantas, los dioses, las lenguas, las distintas formas de la felicidad y las desgracias de América, apoyado en abundantes referencias bibliotecarias.


Foto: José Carlo González/ archivo La Jornada

El segundo tomo, que sale a la calle en 1984, se titula Las caras y las máscaras, y con la misma técnica, el mismo rigor documental y la misma ambición de abarcarlo todo, cubre los siglos XVIII y XIX. Pero entonces, en el tiempo real que separa al día de la noche, suceden dos cosas o tres: se derrumban las dictaduras de Uruguay y de Argentina, de repente se acaba el exilio y, en los preparativos del regreso, a Galeano le da un infarto. Por fortuna, el menos literario y el más literal de los ataques al corazón que ha sufrido, no le impide seguir viviendo, cumplir sus propósitos, volar sobre África para aterrizar en el Cono Sur, instalarse con Helena en una casa del barrio Malvín, que hoy la gente que pasa por ahí la distingue con el hermoso nombre de “casa de los pájaros”, y no porque Eduardo y Helena pertenezcan al reino de las aves, sino por lo que voy a decir a renglón seguido.

En ese lugar, de una sola planta, cerca de la playa, Galeano escribe El siglo del viento, tercer tomo de Memoria del fuego que abre con una estampa de San José de Gracia, Michoacán, México, el 1 de enero de 1900, cuando ante la inminencia del fin del mundo “nadie quiso acabar sin confesión” y el cura del pueblo “pasó tres días y tres noches clavado en el confesionario, hasta que se desmayó por indigestión de pecados”.

El volumen y la trilogía llegan a su fin dos veces, con una estampa de Bluefields, Nicaragua, en 1984, durante el acoso de Reagan a la débil y efímera revolución sandinista, y con una carta de Galeano a Reynaldo Orfila, director de la editorial Siglo xxi , en 1986, en la que el autor le declara a su editor que se siente “más orgulloso que nunca de haber nacido en esta América, en esta mierda, en esta maravilla, durante el siglo del viento”.

EL REGRESO A CASA

En 1989 aparece El libro de los abrazos, que es también el del regreso a casa, el de la nostalgia por el exilio y la prolongación de una obra que se multiplica extendiéndose en todas direcciones, con la feracidad de la selva, mientras el éxito de Memoria del fuego, y de Las venas abiertas..., las traducciones, las reimpresiones, los premios, el éxito se reflejan en las alas y las plumas y los colores de la fachada de la casa de los pájaros y en la belleza del jardín que Helena va moldeando, esculpiendo para fortuna de todas y todos los que hemos pasado por allí a comer fainá y colita de cuadril con una copa de vino.

Pero Galeano de ningún modo parece satisfecho. En 1993 publica Las palabras andantes; en 1995, El futbol a sol y a sombra, que lo convierte en un escritor leído asiduamente por los nuevos jóvenes. Y no contento con todo lo logrado, en 2004, tras casi una década de silencio en la que sin embargo viaja, investiga y hace periodismo sin cesar, proclama la noticia más asombrosa de su inagotable imaginación poética: su nuevo libro, Bocas del tiempo, que durante años fue naciendo domingo a domingo en La Jornada con el título provisional de Ventanas; da a conocer la existencia de personas que escucharon el eco del Big Bang, fundador del universo, que sigue resonando a su paso por las galaxias infinitas.

Hoy en día, Galeano disfruta las repercusiones de Espejos, donde expone los cuadros que anduvo pintando en estos años sobre la historia y las cosas del resto del mundo, sin apartarse de América ni olvidarse de México, al que menciona en no pocos retablos, retratos, paisajes y viñetas. Podría extenderme hasta pasado mañana hablando de este inminente doctor honoris causa de la Universidad Veracruzana , referirme a su trabajo periodístico, a su costumbre de jugarse la vida en nombre de la solidaridad, acudiendo a países donde la presencia de un artista de su tamaño representa un escudo humano, un apoyo a los que tienen razón, una condena a quienes ejercen la injusticia. Podría referirme a su mirada crítica sobre la izquierda que a veces, como un día me dijo, “comete pecados contra la esperanza”. Podría hablar acerca de su entrañable paisito, donde una vez, en el mercado del puerto, un mesero al que le pedí sal me respondió: “para poner sal hay tiempo, para quitarla no”. Podría redondear la idea central de este discurso abundando con que las diversas exposiciones de cuadros que son los libros de Eduardo Galeano han formado a la vuelta del tiempo un museo con numerosos pabellones que permanece abierto las veinticuatro horas de los 365 días de todos los años. Podría, en fin, ejecutar múltiples variaciones adicionales sobre el tema Eduardo Galeano, pero quiero terminar compartiendo con ustedes una anécdota acerca de Onetti, que Galeano, hasta donde sé, no ha publicado todavía en ningún libro.

Resulta que dos estudiantes uruguayos fueron a Madrid, en donde el viejo también estaba exiliado. Le tocaron varias veces el timbre, pero él no quería recibirlos. Abrumado por la insistencia de los muchachos, les pasó un papelito por debajo de la puerta que decía: “Onetti no está.” Y cuando los jóvenes le contestaron que venían de parte de Galeano, ya no tuvo más remedio que abrirles. Era un día de mucho calor. Onetti llevaba puesto sólo el pantalón de la pijama, atado a la barriga con un mecate. La casa estaba hecha un desastre, platos sucios por doquier, ceniceros con montañas de colillas, y cuando Onetti habló para invitarlos a sentarse, los muchachos advirtieron que le quedaban apenas dos o tres dientes. Entonces Onetti les dijo: perdonen que los reciba con tan pocos dientes, pero los demás se los presté al Vargas Llosa.

Muchas gracias, Eduardo, por tu obra y por tu vida.



Una sola mirada, diferentes visiones.

Audiolibro Recomendado del Mes

Compartimos el Libro: "De la dictadura a la Democracia" del autor Gene Sharp, en su formato audiolibro para nuestros estimados lectores. Un título imprescindible sobre los diferentes métodos que el autor propone para disolver dictaduras por medio de revoluciones pacíficas y acciones no-violentas. (son díez capítulos que se estarán subiendo hasta completar la carpeta):